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“ROMPER EL SILENCIO TIENE PRECIO”

ENTREVISTA | NEWSWEEK EN ESPAÑOL

Asesora de la ONU, periodista, escritora y activista, Lydia Cacho ha desatado una tormenta política en México por su libro “Los Demonios del Edén”, en el que denuncia redes de pederastia. Amenazada de muerte y detenida por tocar aparentemente intereses de políticos y empresarios que ya son investigados, Lydia habla con el periodista Alejandro Páez Varela de un problema que afecta a México y a buena parte del mundo.

–Cuénteme: denunciar las redes de pederastas en México casi le cuesta la vida.
lydia-y-kamel.jpgEfectivamente. Desde que comencé a investigar a Jean Succar Kuri, “el pederasta de Cancún”, recibí amenazas de muerte. Después protegimos a las víctimas de este sujeto en nuestro refugio para mujeres, y entendimos la magnitud de las mafias. Cuando la INTERPOL apresó a Succar en Arizona, E.U.A, supe que sus protectores estarían preocupados por la publicación de mi libro. Desde hace un año vivo cuidada por tres agentes federales (AFIS’s). Romper el silencio tiene su precio.

–¿Qué tan vulnerables son México y América Latina para la explotación sexual de niñas y niños?
Es el tercer negocio más lucrativo del mundo, después del narcotráfico y el tráfico de armas. La caída del bloque comunista, la globalización y feminización de la pobreza han abaratado la industria de la pornografía adulta y cotizado la porno infantil. Latinoamérica, al igual que algunos países asiáticos, facilita a los depredadores sexuales de infantes establecer los negocios –casi siempre ligados- de prostitución forzada, tráfico de menores, turismo sexual pedófilo, pornografía y lavado de dinero. México, las fronteras norte y sur en particular, facilitan el florecimiento de estos negocios por los altísimos niveles de corrupción policíaca y judicial, así como por los índices de impunidad que los delincuentes conocen y valoran para establecer sus negocios, protegidos casi siempre por políticos y empresarios corruptos.

–Amenazas de muerte, persecución y prisión: parece que Usted despertó demonios en el Edén…
En México no existe una cultura de derechos humanos; el sistema de impartición y administración de justicia desconoce aun los derechos humanos de las víctimas, en particular los de las mujeres y menores afectadas por fenómenos relacionados con el comercio sexual, el tráfico de personas y la prostitución forzada. Las niñas y jóvenes del caso Succar son un ejemplo de ello: menores de edad víctimas de un pederasta confeso que produce pornografía infantil casera, denuncian ante las autoridad los hechos y son revictimizadas y amenazadas por las autoridades judiciales. Las protege luego una organización civil, no sólo de su agresor, sino de instancias del Estado que insisten en encerrarlas y separarlas de sus madres -también víctimas-. Más tarde, al regresar a sus hogares, son cooptadas por su agresor y forzadas a declarar a su favor sin que el Estado Mexicano les proteja y garantice nada.

–Un tema colateral ha salido: el deterioro creciente en la seguridad de los periodistas en México.
100567569_2678902a5d_m.jpgSí. En mi se conjugan dos profesiones peligrosas en México: la de defensora de los derechos humanos de las mujeres y menores, y la de periodista especializada en temas de género y violencia. Las y los periodistas nos hemos convertido, en los últimos años, en una fuente de investigación con mayor credibilidad que las propias corporaciones policíacas y a veces para denunciar la violencia de Estado contra la ciudadanía. El Estado mexicano se ha declarado un sinfín de veces incapacitado para defender periodistas del crimen organizado –allí está la última fiscalía creada por la PGR para proteger periodistas- de todo “menos del crimen organizado y del narcotráfico”, es decir, no nos protegen de nada. La línea entre el poder formal y el poder criminal se adelgaza, y los medios, al dar cuenta de ello, afectan las reglas del juego.

–Parece que el gobernador del Estado (Provincia) mexicano de Puebla participó del complot en su contra. Hasta órdenes de violarla en la cárcel hubo…
Efectivamente. Cuando salí de prisión lo declaré ante algunos medios: fueron celadoras y presas quienes me rescataron de esa violencia. Mis declaraciones ameritaron la mofa de las autoridades poblanas, hasta que escuchamos, de voz de mis verdugos, la ratificación de mis dichos.

–Usted ha recibido apoyo incluso internacional. ¿Le preocupa su integridad física, aún así?
Si me van a asesinar lo harán con, o sin seguridad. Tres personas no detienen una lluvia de metralleta o una granada. Tengo dos trabajos de riesgo, no creo en las armas ni en la violencia como respuesta. Me considero una estratega de la resistencia pacífica. Me fascina vivir y no quisiera perder la vida tontamente, pero sí estoy dispuesta a morir haciendo aquello en lo que creo: en el derecho a una vida libre de violencia para todas las mujeres, incluida yo.

–El tema del abuso sexual infantil es serio, según su denuncia pública. ¿Qué deben hacer México y AL? ¿Endurecer leyes? ¿Armar grupos policíacos especializados?
Educación para la paz, cultura de derechos humanos, y políticas de Estado con perspectiva de género. Capacitación especializada a cuerpos policíacos. Investigaciones expertas desde la victimología y la criminología. Castigos legales, reales y severos. Recomposición de los cuerpos policíacos en México. En casa y escuela: educación sexual ética, y prevención del sexismo y la violencia infantil. Fortalecimiento institucional de las organizaciones civiles que protegen a las víctimas de todos los delitos relacionados. Por supuesto, combate a la pobreza y a la marginación de mujeres e infantes, que quedan siempre vulnerables ante la falta de acciones afirmativas. Dada la corrupción de las policías, el cuidado de las víctimas no puede estar en manos de instancias gubernamentales que filtran información, se venden, maltratan a las víctimas y carecen de capacitación formal para cuidar de ellas con procesos adecuados que les permitan convertirse en sobrevivientes y soportar un juicio. Se debe restituir la importancia y el valor de la vida humana y el bienestar social.

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1 comentario

  1. Qué bueno que se escriba aceca del caso de la periodista Lidia Cacho, ya que son problemas que quedan en el olvido y como simples “situaciones ofensivas para la sociedad” en algunos noticiaros amarillistas. De ahí no pasa por que la solución no se presenta.

    Es alarmante el dato duro acerca del oficio de la explotación sexual de menores como el lugar número 3 de todo el mundo. UNa entrevista para meditar.

    Que tenga un excelente día, señor Varela.

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