Corazón de sol
08/30/06 7:00 PM por Alejandro Páez VarelaY a mí el sol me desvestía
para pegarse conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo
–Alfonso Reyes
Mira este sol de la ciudad, mira cómo no se ve en el horizonte sino en el rebote de los edificios contiguos. Mira cómo pinta las ventanas de amarillo, cómo dibuja cejas en las nubes. Cómo alborota los pájaros, cómo inhibe.
Es el sol del Distrito Federal, ¿sabes? Es un sol que amanece.
Y pensar que un día lo despreciaba: me parecía que se daba a pedacitos, que escatimaba. En el norte, debes saber, no se comporta así. Allá puedes tocar, cuando anochece, su única uña aferrándose a la punta de los cerros. Y si estiras bien la mano –con cuidado para no quemarte–, puede sentir sus cometas de luz pasar a mil por hora. Pero aquí no. Aquí, si te va bien, puedes encontrarlo reflejado en la ventana del vecino. Y ya con la calle repleta de autos, ya entrada la mañana, hasta que se le antoja –y sólo entonces– se escapa de los edificios y deposita luz de verdad sobre tendederos y pisos.
Pasados los años, este sol de hoy me parece perfecto. Le tengo paciencia, lo entiendo; le sigo la corriente, lo mimo.
A veces, claro, me atrapa la melancolía y extraño el sol con el que crecí. Pero el de aquí se pone cálido y me apapacha. Y yo, que de eso pido mi limosna, me dejo.
¡Anda, mira este sol que amanece, que la torre de al lado le tomó una polaroid y lo exhibe, gordito, pachoncito! ¡Mira cómo agarra a todos por sorpresa, mira cómo nadie despierta!
Anda, que amanece, con flautas dulces y flores coquetas. Anda y tócalas por mí mientras yo, Drácula de tus amaneceres, salgo desnudo al sol para volverme polvo, para que me muera. Para que termine esta pesadilla –quererte– que ya duró un rato.
(No tengo celos del sol. Él puede asomarte a tu recámara; él puede verte la espalda cuando te bañas. Pero, ¡ay, corazón!, de todo lo demás sí: del boleto de estacionamiento que toca tus manos tengo celos, de la cuchara, de los zapatos que te pones y de las miradas. Tengo celos de los teclados de las computadoras y de las madrugadas que te acompañan en el sueño, y yo nunca estoy para espantarlas.)
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Comentarios (Un comentario)
Si todo lo que escribes te ha sucedido, considera un transplante de corazon urgente o dime ¿como vivir con un corazon lastimado? Por que yo lo intento y a veces creo no poder…
Brenda / Agosto 17th, 2007, 5:22 pm / #
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