DARDOS: Mi bolsa de cacahuates en el pantalón
Tuve la oportunidad, entre 1995 y 1998, de dar seguimiento periodístico a la crisis económica que vivió México. Cierres de empresas, quiebra de bancos, deudas al techo, dólar y tasas incontrolables, un gobierno atado de manos y familias en pánico; fue terrible. Espero estar muy equivocado, pero los datos y los especialistas advierten que veremos una versión global todavía peor que la de aquellos días. Y no lo esperemos para el año que viene; es ahora mismo.
Me da cosa decirlo a diario. Me siento culpable por compartir mi pesimismo, mucho más cuando el gobierno federal, que se supone debe ser responsable, sostuvo que no hay que ajustarse el cinturón. Qué manera de ser insensible. Dios, qué idiotas son los políticos.
Lo veo venir. Siento un poco de tristeza. Qué mundo, el que vivimos. Qué país.
Agárrense. Una vez más: CANCELE TARJETAS, DEUDAS. Elimine gastos superfluos. Trabaje duro, más y mejor. SEA SOLIDARIO. Usted mismo se lo agradecerá. Su familia lo agradecerá.
Se escuchan los motores hacer esfuerzos extraordinarios para mantener este modelo económico en el aire.
La turbulencia viene. Las escotillas tiemblan.
Tengo una bolsa de cacahuates; la guardaré en el pantalón…
Páez: me da todavía más tristeza y más desaliento leerte. Creo que México nunca ha estado más lejos de lo que quisiéramos que fuera. Y cuando pensamos que ya tocamos fondo, viene algo peor…
un abrazo, de cualquier forma, es un gusto leerte
cc