Si la furia
Se aprende más en una noche en vela que en un año acostado
–E.M. Cioran
Si me detengo a la puerta de un bar; si en la entrada de un restaurante; si al pie de una larga mesa de comensales; si veo por el hombro la ciudad, se que ella estará (cuando está), seguramente, porque justo en donde se ha sentado ha caído un pedazo de noche, suave, como lluvia de notas bajas para chelo o como pellizcos delicados al violín. (Aún de día. Un pedazo de noche).
Si bebemos, hasta agotarnos (la estupidez del mundo merece todo el alcohol); si aborrecemos, pegamos violentamente con la cabeza al suelo hasta que se parten las montañas. Si el amor, mucho, sin horario.
La tristeza es su idioma materno, que aprendió cuando yo no estaba. No lo habla en público: lo ronca, y yo estoy para contarlo. La imagino como un cometa, con esa cola miserable que la persigue, cola larga de desencuentros. He intentado por todos los medios espantar ese alo de tristeza. Chú, chú, le digo, como hace el sepulturero a los pájaros y a los perros que se pelean la carne de los muertos en los cementerios. Chú, chú. Pero ella habla la triste y no se deja, y, además, sin la tristeza, ¿para qué esos ojos?
Si veo a través de su piel, el rostro, los brazos, el pecho prerrafaelitas; si escarbo carne adentro, corren ríos de furia que se confunden con sangre. Si la furia. Si la furia de cosas que no entiendo. Si asuntos que no deberían incumbirme; si viejas heridas y viejas rencillas que yo no puedo sanar y que no me pertenecen y (díganme si me equivoco al preguntar) ¿para qué saber de ellas?
La vida tiene muchos trucos, crucigramas que llenamos a diario. En ella no hay tal. Todo llega como jaque mate, como rompecabezas que se sale de la caja completamente armado.
Si me duermo en el baño de un bar, si me desnudo y me paro en la ventana; si me bajo corriendo las escaleras (un domingo, sin prisa); si pongo los tenis a secar al borde de la azotea (cuarto piso) y los recojo a las seis, siete de la mañana (después de la parranda), y malabareo mi indecencia, se que no estoy solo. Ella está sentada por allí, la habré de encontrar, porque los hoyos negros no pueden ocultar su atracción, y esta es una ley inquebrantable de la física y la astrología y ciencias paralelas-qué-se-yo.
Si me detengo a pensar; si analizo las cosas que importan habré de volver los ojos ciegos a ella (sin conocerla demasiado), párpados como cobija de lana; labio picudo de pajarito que pide agua, por favor agua, denme agua, agua o lo que sea, lo que sea, lo que sea, que la infelicidad provoca, por lo regular, mucha sed.
Si me detengo a la puerta de un bar, si entro al tubo que lleva directo a mi vida, no la busco: ella llega.
Que hermosa es la soledad, fructifero el desamor y viva la desesperanza cuando usted la narra. Felicidades por el blog. entiendo que es un refugio y ojala lo mantenga para incursionar en el. Su amigo también anda con la alforga cargada de sentimientos y desencuentros con el mundo y consigo mismo. Vale
HOla!
Vi su comentario de agradecimiento en mi Live Journal por haber publicado este escrito, la verdad nunca imagine que recibiria noticias del autor
Desde la primera vez que lei “Sila Furia” me gusto enormemente, habiendo yo intentado escribir algunos parrafos acerca del pensamiento y la soledad, de la busqueda del “Yo” interno, la verdad que estos son de los temas que mas disfruto leer, de alguna forma me motivan a seguir adelante.
Dentro de 4 dias se cumplira un año de que hice esa publicacion, aun asi me dio mucho gusto saber que existe este sitio con mas de sus publicaciones, acabo de leer “Esdrujula” y me parecio excelente.
Felicidades por su trabajo, seguire visitando esta pagina para seguir leyendo sus escritos, mucho gusto en saber de usted.
Saludos
Ricardo R. Lucero
Paez. le envie correos a todos sus direcciones electrónicas y se me retacharon. digame a cual le puedo enviar un material que me interesa conozca y sobre el que demando su sabio comentario
Pizarro
y sabía que tenía este escrito guardado en alguna parte de éstos cajones irreverentes…
ahora lo encuentro, y “Si la furia”, forma parte de este muro que se viste con notas, fotografías,mapas, con todo eso que elijo encontrarme de frente en esta habitación…
fascinante.