24
Mar

LA JUSTA REBELDÍA DE LOS PUEBLOS

/// ESE OTRO QUE SOY YO/// PUBLICADO EN EL UNIVERSAL

La foto me asusta. En el primer plano, una jovencita de algunos 14, 15 años arrastra a una vieja que se lamenta, manotea y llora. En otras fotos de esta secuencia de eventos se pueden ubicar a varios gorilas como muros, que hacen una valla inquebrantable. El rostro de todos los gorilas es una piedra. La actitud de la joven (que es la misma en todas las fotos, aunque es más dura en esa que le dio la vuelta al mundo) es la de alguien que ha comprado la idea de que esa anciana, como las otras que le acompañan en esa marcha solitaria de blanco, representa el mal y es una amenaza. No pude evitar recordar a los jóvenes que empuñaron las armas en la dictadura de Pol Pot. Esta foto no es Camboya, por supuesto; es de una Cuba que me entristece.
El caso cubano ha sido una resistencia contra mí mismo. Cada vez que el régimen de los hermanos Fidel y Raúl Castro da un marrazo estúpido como éste, saco una navaja y me corto un pedazo más de corazón. El problema es que ya no me queda de dónde cortar; el problema es que, aunque lo tuviera, esos otros, los isleños, no deberían verse obligados a que muchos con el corazón completo o ya muy cercenado sigan alimentando la pesadilla en la que se convirtió el sueño justo que un día representó Cuba. El problema es que mi pedazo de corazón que sigue agarrado a la utopía, alimenta, aunque no lo quiera, a otros gorilas latinoamericanos como Hugo Chávez.
Hace mucho, mucho tiempo que Cuba me revuelve el estómago. El tema es tan fuerte que a veces hace pensar que tu creencia en las opciones de izquierda ya no tiene sentido. No debería ser: nuestra conciencia sobre la justicia social, contra la pobreza ofensiva y la falta de oportunidades debería correr sin atarse al caso cubano. Cuba tiene años que dejó de ser referencia del humanismo, del orgullo y la equidad. Cuba es ahora el ancla de principios que deberían abrazar los jóvenes. Cuba se volvió un estorbo para las ideas progresistas.
Traigo en mi iPhone, y es mi único favorito, un video de Youtube con una parte del discurso de 1979 de Fidel Castro en las Naciones Unidas. Lo escucho cada vez que me emborracho y me quiero agarrar a la ilusión. Lo saco para no perderme en este mar lleno de tiburones. (Ay, la retórica que se vuelve contra su autor; lástima). Dice: “Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas pueden matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes. Pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos”. Lo escribo de memoria.
Meto la cabeza bajo las sábanas. Me rebano un último pedazo del corazón que tenía para esta causa. Lo guardaba para no apagar la vela, para no soplarle al sueño. Lo tenía para un día que, me temía, iba a llegar. El día es hoy.
Cómo duele Cuba. Qué difícil es la derrota de la ilusión pero, ¿saben qué?, les soy muy honesto: son de huesos duros. Me había tardado, y lo lamento por mí, pero más por los cubanos. Me aferraba a una última rebanada de corazón.

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Esta entrada fue publicada el Miércoles, Marzo 24th, 2010 a las 11:38 am y archivada en POSTS. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través de RSS 2.0 feed.

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