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Dic

PARA LOS QUE NO PUEDEN CELEBRAR NAVIDAD

PUBLICADO EN EL UNIVERSAL

Esta Navidad me quedaré en el DF por varias razones. Una de ellas es que me reorganizo; me gustan las últimas semanas del fin de año para sacar pendientes; pocos correos, pocas llamadas, calles vacías, algo de silencio. Durante un largo periodo renté mi vida amueblada y ahora me dispongo a habitarla; requiere composturas mayores; pues en eso me entretengo, por ejemplo. Por otro lado, la verdad es que no me siento con ánimos para pasar por mi ciudad, por Juárez, como he acostumbrado en estos años para estas fechas. La última vez que puse un pie regresé con una enorme depresión; fue hace unos meses. No es fácil soportar el trauma de ver tu hogar en ruinas. Aunque una parte de mis amigos y mi familia está en el exilio, otra sigue allí. Es muy doloroso verlos navegar en ese mar de desolación. Así pues, no insisto más: me quedo en el DF. Tengo una oferta generosa para la Nochebuena. No celebro; escapo de los festejos (religiosos, cívicos o militares); pero me parece que será una buena opción. La casa que me asila tiene perros, así que me separaré de Simone y Niño sólo por ese día.
Lo siento por los que no tienen opciones, como yo. Los que deben encerrarse en sus casas porque el Estado no puede darles siquiera una noche de paz para reunirse, celebrar, recordar, tomarse unas cheves. En varias ciudades del norte de México no se recordó el Bicentenario, como usted sabe; las autoridades suspendieron desfiles, el Grito, etc. Tampoco se celebrará la Nochebuena aunque lo permitan las autoridades: ¿quién quiere una masacre en su sala, en su comedor? No puedo sino apenarme por tantas familias. Espero que pronto termine esta pesadilla.
Cuando las calles estén limpias de armas y sangre deberemos hacer varias revisiones. Es un deber frente a la historia, y principalmente frente a los muertos inocentes. Debe revisarse el cómo se tomó la decisión de ir a la guerra; quiénes, por qué. De eso hay mucho y se ata, desgraciadamente, a la agenda política: a quien llegue a Los Pinos en 2012. En otro nivel, incluso en la academia, deberemos revisar el modelo de desarrollo que se vendió para el norte del país y arrojó a los jóvenes a los brazos del narcotráfico y provocó fenómenos tristísimos, como los feminicidios. En 1983, Francisco Barrio Terrazas llegó a la alcaldía de Ciudad Juárez y desde 1992 gobernó Chihuahua. En 1986, Ernesto Ruffo Appel fue electo alcalde de Ensenada y después se convirtió en el primer gobernador de oposición. Desde entonces, una mezcla PAN-PRI de empresarios-políticos fue gobernando el norte, aplicando fórmulas que pondrían esa región a la vanguardia. Barrio y Ruffo, personajes simbólicos de ese cambio, no volvieron a ganar elecciones en sus entidades y el primero, para vergüenza pública, está en un exilio dorado en Canadá (es embajador) porque se sintió inseguro en su tierra natal. Bonita cosa. El tema es que se cumplirán 30 años de estos gobiernos y, ¿cuál es el resultado? Usted lo conoce.
En fin. Ya me puse denso y no es por las fechas, sino porque el país está así de jodido.
Usted que puede, disfrute. Y cuando celebre, cierre los ojos un instante y dedíquele un pensamiento a los que no celebrarán. Dedíquelo a miles de chihuahuenses, por ejemplo. Dedique un pensamiento a infinidad de regios, michoacanos, tamaulipecos, sinaloenses, etc. Dedique, si puede, un suspiro a esos que están en medio de esta guerra idiota por la que alguien debe pagar. Porque alguien debe pagar. Y si no, la Navidad misma no tiene sentido.

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Esta entrada fue publicada el Jueves, Diciembre 23rd, 2010 a las 12:00 am y archivada en POSTS. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través de RSS 2.0 feed.

comentarios

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  1. Diciembre 29th, 2010 | Pedro dice:

    Yo soy de Monterrey y como muchos vivo en el exilio. Pero me parece que te falta cierto rigor intelectual.

    Si, alguien eligió esta guerra por nosotros sin consultarnos. Tal vez la parte mas ridicula de esta guerra es bloquer el trafico de drogas a un país que las pide con desespeación.

    Sinembargo, no declararle la guerra a las drogas significa estar en feliz contubernio con la trata de menores y mujeres, y con los homicidios de miles de mujeres. Es decir, si no le declaras la guerra a las mafias que trafican drogas, entonces te haces de la vista gorda a los femicidios y al trafico de inmigrantes.

    Yo fui trabajador social en EEUU por muchos años dando asistencia a menores de edad y mujeres hispanos, inmigrantes, que trabajaban para las mafias de trafico de drogas. Esclavos. La peor existencia que puedas imaginar no se compara a la realidad.

    No quiero yo ser el que acuse de “o estas con nostros o contra nosotros,” pero tampoco te hagas guaja. El problema no es que alguien empezo esta guerra inutil sin consultarnos.

    El problema es que hay una falta de cultura de legalidad. Hay una falta de inversion en el sistema de justicia. Hay una cultura de misoginia. En fin, el problema es mas complicado que hecharle la culpa a Calderón por ser el perro faldero de los yankis.

    Lo que necesitamos es un analisis concienzudo y valiente de nuestra situacion y propuestas serias para cambiar nuestra realidad. Las soluciones a los problemas de seguridad en Mexico se encuentran en los presupuestos municipales y las politicas de otros paises que han sufrido por el crimen organizado. ¿Cuanto le pagamos a los policias? ¿Cuanto gastamos en el sistema judicial?

    Buena suerte.

  2. Enero 1st, 2011 | LUIS dice:

    Que tal, soy Luis de Querétaro. Ing. de profesión.

    Alejandro, recién acabo de conocerte y veo que has escrito en un montón de diarios y revistas, sin embargo lo que hace que termine de leer tus artículos es la ligera manera en que los abordas.

    Hasta hace poco era uno de tantos ingenieros refundidos en el escritorio haciendo cálculos, diseños, planos, etc. sin embargo hace algunos meses decidí cambiar de carril y ahora estoy empezando a realizar negocios propios.

    El asunto esta que ahora que he dejado de ser espectador y me he convertido de alguna forma en protagonista de la vida económica de mi familia, del barrio o a nivel micro de mi ciudad, me doy cuenta que las cosas son distintas. No es lo mismo escucharlas en los medios que vivirlas.

    Realmente ocurre lo que la analista política Denise Dresser (http://www.youtube.com/watch?v=7PpKBFA_xLU) menciona en sus discursos y concluyo que nuestro sistema no da los resultados necesarios, esta enfermo.

    De veras que en fechas como estas cuando es casi obligada la reflexión y hacer corte de caja, uno piensa acerca de lo que pasa en nuestro país sobre todo en cuestión de seguridad y de veraz que hasta el pavito no sabe y el ponche como que se agria…

    Afortunadamente mi empleo anterior me permitio convivir con ingenieros de un montón de países, competir en proyectos, discutir diseños, etc. y puedo asegurar que sí somos competitivos.

    Yo creo que lo malo que pasa en México si bien es cierto que se debe en buena parte a los dirigentes políticos, gobernantes, etc. todos somos corresponsables. Desde mi opinión se debe a que no sabemos que queremos hacer con nuestro país y que rol debe jugar México en el mundo. No hay visión, no hay estudios de prospectiva y por ende no hay plan ni estrategia.

    Ninguna persona aunque sea presidente cambiará nuestro México, el cambio empieza en uno mismo y ahorita, aprendiendo y estudiando permanentemente, siendo limpios y ordenados en todos los sentidos y dando buenos ejemplos a los pequeños porque los valores se maman en casa.

    Y el día de mañana que esas personas que se desarrollaron en ese ambiente lleguen a cargos públicos tendremos más posibilidades de acelerar el desarrollo.

    Saludos!

  3. Enero 14th, 2011 | Agustín dice:

    Sobre la opinión de Pedro: tiene usted toda la razón, pero la trata de menores y mujeres, más las extorsiones y secuestros, aumentaron con la llegada de fuerzas militares y policiales a las ciudades del norte. Los homicidios de hombres y mujeres han incrementado también y la droga sigue circulando con abundancia en México y Estados Unidos. Al mismo tiempo, la vida en muchas ciudades mexicanas se ha vuelto un temor, un terror constante.

    Ojalá que buenas voluntades como la de usted ayudaran a mejorar esta situación triste y vergonzosa. Ojalá.

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