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UNA ORACIÓN DE PREGUNTAS INOCENTES
¿Por qué debemos rendirnos a diario frente a los choferes del transporte público; entregar parte de nuestra energía en soportar sus abusos cuando vamos al trabajo, a nuestras casas? ¿Por qué pueden detenerse donde quiera, levantar pasaje cuando quieran, llevar las luces encendidas o apagadas o ir a 100 kilómetros por hora en un contrasentido de calle? ¿Por qué reconocer que los agentes de tránsito no van a detenerlos jamás, ni a ellos ni a los taxistas? ¿Por qué dar por un hecho que pueden convertir cualquier esquina en un chiquero pestilente?
¿Por qué debo aceptar que Elba Esther Gordillo, amiga del jefe del Ejecutivo, sea parte de los actos públicos y de la escenografía del Estado, cuando a leguas sabemos, los mexicanos, que no hay manera de lavar su grotesca fortuna, que se hizo en esta generación y a costa de los maestros, y si no, de dónde?
¿Por qué debo soportar a los notarios públicos, lentos, déspotas, caros, príncipes sin título nobiliario? ¿Por qué un corredor público no tiene las mismas facultades que estos varones que huelen a rancio, a cansado, a un México de castas y clases; que cobran exactamente lo que quieren porque son “la representación viva de la Ley”?
¿Por qué debo tragarme las “crisis cíclicas” y sus estornudos y sus fiebres y sus resfriados financieros? ¿Por qué tengo qué asumir como míos los errores de los que administran la hacienda pública y aparte asalariarlos para que lo hagan mal?
¿Por qué debo pagar las cuotas que “me asignen” por el servicio de teléfono, por el de Internet, por el de televisión por cable? ¿Por qué no puedo aspirar a cambiar de compañía de celular sin que implique dos, tres, cuatro mañanas de mi vida, de por sí recortada por todos los trámites que hago para simplemente subsistir? ¿Por qué no tengo opciones y debo atenerme a esos monopolios, gordos de tanto ganar?
¿Por qué debo besarle las manos a los escribanos que levantan las actas en las oficinas del Ministerio Público? ¿Por qué hacerme a la idea de que cuando me roban, me asaltan, violan mis derechos, me despojan o me pisotean no va a pasar absolutamente nada? ¿Por qué debo irme a casa con la frustración de saber que esos que cargan uniforme son los mismos, o son peores que los que me secuestraron, me mutilaron, corrompieron mis sueños de libertad o de un país justo?
¿Por qué debo reconocer como propias las cuentas de las tarjetas de crédito que llegan a mi nombre, cuando los cargos por su uso yo no los calculé ni los firmé ni me los asigné y “dependen del mercado”, de ese abstracto “mercado” que parece que no tiene rostro pero que por supuesto tiene dueño y es el que fija mis tasas de interés? ¿Por qué debo cargar con sus ganancias exorbitantes, con sus casas en Valle de Bravo y sus helicópteros y sus trajes de diez mil dólares y sus cuentas incalculables y los colegios exclusivos de sus hijos en el extranjero?
¿Por qué debemos pagar los BMW, los Jaguar, los Mercedes Benz y los yates; los relojes de cientos de miles de pesos y los trajes brillosos de mal gusto de tantos líderes sindicales que viven a perpetuidad de nuestro impuestos, o de nuestras empresas como Pemex, como Luz y Fuerza, como la Comisión Federal de Electricidad?
¿Por qué pagamos con nuestro trabajo tantos guaruras, toneladas de impresos y de anuncios espectaculares que sólo sirven para el ego que alimenta los días de elección? ¿Por qué liquidamos las cuentas, en los mejores restaurantes, de los ministros y ex ministros de la Corte; por qué pagamos la factura por sus gustos palaciegos y sus vidas rimbombantes?
¿Por qué debo aceptar que con mi trabajo se alimenten los partidos, cuya insolvencia moral está más que probada; que no me representan y sólo me requieren allá por julio, cada equis tiempo, para validar su voracidad a través de un sistema que llaman “democrático” pero que sirve para que un grupo breve –entre 110 millones de almas– lleve una vida exclusiva?
¿Por qué sigo pagando por 500 curules, secretarias y secretarios, asistentes técnicos y leguleyos paralelos? ¿Por qué tengo qué proveerles de lavavajillas y lavadoras, mucamas y mármol, corbatas y sacos y alguien que los disfrace con discursos grandilocuentes? ¿Por qué pongo los billetes que permiten que se duerman, cuando el país, mi país, se desploma por su doble peso?
¿Por qué debo tragarme los monopolios televisivos, los de medicinas y hospitales? ¿Por qué respirar sólo el aire que me dejan los millones de burócratas? ¿Por qué debo recordarlos cada semana, cada quincena, en el rubro de “impuestos” impreso en mi cheque de asalariado?
¿Por qué debo entregar cuotas por dejar mi auto en un lugar público, y asumir que si no lo hago lo van a desvalijar? ¿Por qué debo asumir que los revendedores de boletos y los policías que los cuidan en cada evento van a existir siempre?
¿Por qué aceptamos el silencio cuando vimos cómo secuestraban nuestro futuro? ¿Por qué no puedo preguntar en dónde quedó el petróleo, el que ya se chuparon? ¿Por qué 40, 50, 60 millones de miserables en un país tan rico?
¿Por qué debo aceptar que no hay otra manera de gobernar esta nación que por medio de la jauría que pomposamente llamamos “clase política”? ¿Por qué debo leer sus discursos? ¿Por qué debo reconocerle como parte orgánica de México? ¿Por qué seguimos sirviéndole la mesa?
¿Qué hicimos mal?





Porque hemos sido un país de agachados que aceptamos que por una despensa o un desayuno compren un voto. Porque hemos permitido que una y otra vez impongan presidentes no legítimos (remember 1988, 2006) y no tengamos la decisión suficiente para quitarlos de la silla que no les corresponde. Porque no tenemos verguenza de ver en cada esquina a los miles de limosneros que han perdido la dignidad y han convertido la miseria en su trabajo. por…
¡Hasta que tengamos los h… suficientes para decir basta!
Una vez me dijeron que la pregunta sin respuesta es aquella que busca por qué’s, y en este momento sólo me queda hechar abajo esa falaz sustantación. Ahi dejo algunas cosas para tus preguntas (tu también las sabes):
A. En general:
1. Porque la gente que tiene el conocimiento, los intelectuales y profesionistas, se comporta, para conseguir sus intereses inmediatos sin dificultades, de la misma forma en que lo hacen todos esos grillos y oportunistas que nos gobiernan, y son los que asesoran a las grandes corporaciones para sacar nuevas formas de explotar, de hacer crecer el dinero en sus cuentas, para poner ladrillos que impidan que la riqueza llegue a los de abajo.
2. Porque los de abajo, los que tienen el conocimiento manual, al llegar de sus trabajos o dejar sus labores domésticas, se sientan en el sofá para ver la basura que presenta la televisión, van a comprar con el infimo salario que ganan a las tiendas de los lobos que los explotan, y no sólo eso, los humillan.
B. En particular:
3. Porque los periodistas, y con todo respeto para los pocos que en verdad relizan labores sociales, sólo transmiten la información que les da rentabilidad económica: pasan las peleas aberrantes de nuestra clase politica, pasan la falta de cultura que tenemos los mexicanos, pasan los eventos donde se dan la mano los lobos, pasan las desgracias de nuestra nación para que las venga resolver otro. -Nosotros somos personas, no gobierno-.
4. Porque los maestros prefieren mantener económicaente a sus lideres corruptos antes de perder el empleo por organizar potestas. Además, que durante sus evaluaciones, para mostrar que sus alumnos son inteligentes, dan una mordida a la persona que los evalúa.
5. Porque nosotros, los estudiantes, copiamos las formas de nuestros maestros, de aquellos que nos ayudan a tener buenas calificaciones sin necesidad de exámenes. Somos sus copias baratas y paraque la final de nuestro ciclo académico tengamos seguro un trabajo.
6. Porque los desempleados, optan por segir obstruyendo, para vender productos piratas y sin calidad, el paso a sus conciudadanos, por ver maquillar de fea forma a las calles donde viven antes de ir a boicotear las elecciones faleces que tanto dinero cuestan, antes de ir a destruir cada uno de los edificios de gobierno. Prefieren deastar a nuestros pais que a ese fragmento que no sabe hacer nada.
Conclusión: porque somos un pais con una cultura corrupta que tardará siglos en cambiar, si es que cambia, somos un pais que sólo piensa en el hoy (si nos estamos muriendo de hambre para llegar a mañana hay que comer hoy). Porque siempre esperamos a ese mesias que venga, con las mismas promesas de siempre, a rescatarnos del abismo. Porque cada uno de nosotros nos quejamos de todo pero un segundo después aventamos la basura a los jardines de los parques, estacionamos sobre las banquetas a los coches y nos llevamos de corbata al peatón, cometemos un delito y ofrecemos dinero para que no nos castiguen, entre otras muchas acciones negativas que son parte de nuestra cultura mexicana.
Sé que parece un infierno pero eso es México, y el primer paso es saber cómo es mi pais pues asi tendré en la mente algunas ideas y argumentos para empezar a cambiarlo.