AHMED, EL REPORTERO

02/27/07 11:26 PM por Alejandro Páez Varela

Fue el terrorista más buscado por Estados Unidos después de la invasión de Irak. De hecho, por su causa se desviaron recursos destinados a la persecución de Osama bin Laden. ¿Quién era realmente Al-Zarqawi? Un ciudadano del cinturón de miseria de una ciudad industrial; un ex delincuente juvenil, iletrado; un buscapleitos; un individuo sin futuro –como millones de musulmanes– que un día encuentra una causa.

||||| LOS ÚLTIMOS MINUTOS DE AL-ZARQAWI, JULIO 7, 2006
(Ver nota final)

Una mañana de 1989, mientras acampaba en una cueva, el joven Abu Musab al-Zarqawi contó un sueño a Saleh al-Hami, compañero de viaje entonces y cuñado pocos años después. Había visto, le dijo, una espada caer del cielo, en cuya hoja pudo leer la palabra “Yihad” (guerra santa). Abu tenía 22 años. De hecho, su nombre no era Abu: era Ahmed Fadeel al Khalayleh, el hijo de un médico tradicional y una ama de casa.
Los rusos, que habían ocupado Afganistán desde diciembre de 1979, se habían marchado unos cuantos meses antes de su llegada al país. Un millón y medio de afganos había muerto en una cruenta guerra de 10 años contra la ocupación, que costó, además, la vida de 400 mil soldados de la Unión Soviética. Millares de inválidos guerreros santos, o muyahidínes –entre ellos Al-Hami y otros notables, como el mulá Omar–, vagaban en busca de un nuevo destino. El mismo Ahmed no tenía mucho qué hacer. Se empleaba como reportero en el pequeño diario yihadita Al Bonian al Marsous (La Pared Fuerte), y su trabajo consistía en entrevistar a los ex combatientes –ahora desempleados– y contar sus épicas; memorables batallas de la resistencia armada que había provocado la derrota del hasta entonces invencible gigante soviético.
Desde adolescente –según fuentes del The New York Times–, Ahmed quiso participar en la guerra santa contra los invasores. Con ese plan viajó hasta Afganistán desde Jordania. Ahora que estaba allí, sin embargo, la guerra había terminado. Atrás había dejado una historia de juventud rebelde: alcohol, golpes, tatuajes, prisión. Atrás dejó al pandillero que era en aquel miserable cinturón industrial donde vivía con sus padres. Tomó el Corán, regresó a las mezquitas y partió hacia donde, creía, estaba la acción. No encontró gran cosa.
Los servicios de inteligencia jordanos han dicho que Amhed entró a tierra afgana ese 1989 por Khost, punto fronterizo por donde los estrategas yihadistas asilados en Pakistán (como el naciente líder Osama bin Laden y su ideólogo, el doctor Ayman al-Zawahiri) desplazaban parte de los recursos (financiados por Estados Unidos, Arabia Saudita y el mismo Pakistán) hacia el frente contra los rojos.
Ahmed escuchó frescas las historias; platicó con los héroes (donde ya algunos se llamaban a sí mismos talibán, o estudiantes del Corán). Pero se perdió la guerra. Así fue que se hizo reportero y anduvo por allí, de un lado a otro, en el orgulloso país-cicatriz. Y luego, menos de tres años después, en 1992, regresó a casa, a Zarqa, a su viejo barrio en Jordania, país cuyo reinado musulmán moderado no tiene contentos a los islamistas, y mucho menos a los radicales.

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Adiós, Zarqa
La vida de Abu Musab al-Zarqawi es muy parecida a la de otros muchos guerreros santos. Durante décadas, miles de los llamados “combatientes foráneos” se han desplazado de una nación musulmana en conflicto a otra, para defender con las armas las causas panárabes o islamistas. Los Talibán son los más de moda en estos momentos: decenas de miles de adolescentes de países de Oriente Medio y África del Norte que alimentaron en los años 80 y 90 las madrasas o escuelas del Corán en Paquistán (se calcula que hoy operan cerca de 40 mil, con 400 mil alumnos), después fueron soldados de la guerra civil en Afganistán. Extranjeros musulmanes han peleado, durante los últimos años en la ex Yugoslavia o en Chechenia, en Somalia o en Cachemira. O en Falluya, Irak, donde cientos de ellos perecieron junto a los miles de insurgentes locales, hace unas semanas, en combate con la fuerzas armadas de Estados Unidos.
Pocas sorpresas con Al-Zarqawi, pues, por ese lado: una nación árabe empobrecida, un barrio bravo, una familia miserable, poca educación, delincuencia urbana y prisión. Luego el Corán, los ulemas instructores, la mezquita, una causa inspiradora y el activismo. Después, en el caso de su generación, la oportunidad de redimirse: pelear como muyahidín, morir como mártir.
Quizá el más misterioso entre los yihadistas contemporáneos notables es el mulá Omar, máxima autoridad de los Talibán, de quien se conoce poco (más de sus últimas dos décadas) gracias al trabajo de periodistas paquistaníes, como Ahmed Rashid, que cubrieron la guerra civil. El origen de Al-Zarqawi, como el de Bin Laden o Al-Zawahiri, está bien documentado. El joven Ahmed, después Al-Zarqawi, no tuvo empacho en engrosar su ficha. Fue delincuente común, y muy poco discreto como aprendiz de combatiente. Si se cree a la inteligencia jordana (citada por Al-Jazeera y por The Independent), de muy joven estuvo preso por acoso sexual. Y poco más de una década después, ya era el orquestador del asesinato de Laurence Foley (2000), funcionario diplomático estadunidense en Jordania, caído en un atentado terrorista.
Al igual que Rocky Balboa, El Púas o Pelé, las carencias lo convirtieron en un fajador. Según varios perfiles, creció pegándole a la pelota con el pie desnudo en los baldíos de Zarqa, al norte de Amman. La calle, que le enseñó a pelear, le fue ganando, hasta que dejó la escuela a los 17 años. Se entregó a fondo en la vagancia (las riñas, el crimen, el alcohol) como después se daría por completo a la religión.
A su regreso de Afganistán, en su segundo viaje de 1992, Al-Zarqawi era otro hombre. Se alistó de inmediato en el grupo extremista Bayaat al Imam (Leales al Imam) y en 1993 cayó por posesión de armas de asalto y explosivos.
Fue en prisión, cuentan, donde cultivó el odio a los estadunidenses. Y se volvió fanático. Se dejó crecer la barba y vestía túnicas largas como las de los afganos. Desde que llegó, según el New York Times, arrodilló bajo la cama y se encerró en dos sábanas unidas en lo alto a manera de tienda de campaña para leer, día y noche, el Corán. Sólo se dio tiempo para controlar a golpes a sus adversarios, y para ganar el control de la cárcel.
En 1999, tras seis años de encierro, el jordano quedó libre gracias a una amnistía ofrecida por el gobierno jordano a los radicales presos. En Afganistán, mientras él estaba preso, otra guerra se había desarrollado y estaba estacionada hasta llegar casi a la inactividad. Los Talibán, también ahora enemigos de Estados Unidos, habían tomado casi todo el país e impuesto un gobierno basado en la estricta aplicación del Islam; mientras, desde otro frente (pero allí mismo), Al Qaeda era ya la más grande organización terrorista islámica del mundo, y preparaba su gran osadía contra los estadunidenses. Septiembre 11 no estaba lejos.
Al-Zarqawi no se resistió. A principios de 2000 partió hacia Peshawar, Pakistán, llevándose consigo a su madre, de 62 años. La anciana murió de cáncer pocos meses después y él, con un mandato en mente, cruzó la frontera hacia Afganistán por segunda vez en su vida. Es ahí cuando se cambió el nombre; contactó a los líderes de Al Qaeda y empezó a dirigir una campo de entrenamiento terrorista.
Los ataques en Nueva York y Washington lo agarraron en Afganistán. Herido por los primeros bombardeos de Estados Unidos a las posiciones terroristas (y ayudado por el movimiento separatista kurdo Ansar al-Islam), allá por noviembre de 2001 regresó a Jordania. Inmediatamente después fue acusado de asesinar al diplomático norteamericano y condenado, en ausencia, a la pena de muerte.
Huyó. Se perdió en la clandestinidad.
Empezaban, así, sus años célebres.

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Remember Falulla
Las fuentes divergen sobre lo que hizo Al-Zarqawi entre finales de 2001 y el 20 de marzo de 2003, cuando inició la invasión de Irak (país en el que, se cree, se escondía cuando se escucharon las primeras explosiones). Estados Unidos sostiene que vivía asilado; esa sería, por lo tanto, la prueba viviente de las ligas entre Sadam Husein y Al-Qaeda, de acuerdo a la Casa Blanca. Sin embargo, otros informes indican que esto es irreal: se sabe que desde tiempo atrás el terrorista estuvo ligado a extremistas curdos, opositores al dictador de Bagdad.
Algunos reportes citados por la prensa internacional, y por sitios especializados en seguridad, desconfían de su capacidad intelectual para ser la cabeza de la actual insurgencia iraquí. Otros indican que incluso podría no tener ligas con Osama bin Laden, y ser un yihadista inspirado en el terrorista saudita. “El asesino vive en las sombras, una amenaza fantasma cuyo paradero conoce sólo un círculo cercano de confianza […]. Tan oscura es su identidad, tan fantasmagórico su estilo de vida, que incluso algunos de los que se han unido a la campaña de Al-Zarqawi contra las tropas de Estados Unidos y sus aliados iraquíes creen que sus atributos son mayoritariamente un mito”, dice la revista Time en su edición de enero de 2005. Agrega: “Pero para los pocos devotos, su palabra es absoluta”.
Estados Unidos sostiene que Abu Musab al-Zarqawi es autor intelectual de las decenas de atentados suicidas que sacuden hasta hoy a Irak; de los secuestros, descabezamientos videograbados y asesinatos masivos de policías y soldados iraquíes a los que la insurgencia considera colaboracionistas. Es, se dice, la cabeza de un movimiento que ha provocado la muerte de decenas de civiles, niños y ancianos que ni una fuerza combatiente ni la otra (Estados Unidos) han respetado.
Al Zarqawi es el mayor riesgo para el desarrollo de las elecciones generales del 30 de enero, en las que Bush Jr. ha puesto muchos huevos de su canasta frente al mundo ofendido por su arrebatada ofensiva militar.
El gobierno estadunidense calcula que en la actualidad su organización está conformada por un ejército de 20 mil combatientes, aunque hace unos meses había dicho que no pasaban los 2 mil, y varios miles murieron en los combates de Falulla. A principios del 2003 se creía que el terrorista (uno de los más sanguinarios que se recuerde) había perdido una pierna, pero la afirmación resultó falsa.
El deseo del gobierno de Bush de acabar con él lo ha llevado a ofrecer 25 millones de dólares por los informes que lleven a su captura o a su muerte –lo mismo que por Bin Laden–, y a reducir a ruinas la ciudad santa de Falulla (provocando la migración de sus 400 mil habitantes), en un ataque casa por casa que dejó un número incontable de muertos que todavía hoy siguen en frigoríficos del ejército estadunidense –según la Cruz Ámbar–, que busca identificarlos.

Un último deseo
abc_zarqawi_dead_060608_nr_1.jpgBasil Abu Sabha, un doctor de la prisión jordana donde Al-Zarqawi cumplió condena entre 1993 y 1999, contó a los reporteros del New York Times que cierta vez recibió una nota de este peculiar reo, que no hablaba demasiado con los demás. Le advertía que dejara de leer Crimen y castigo, de Fedor Dostoievsky. El médico recordó que el recado estaba mal escrito, con faltas de ortografía. Su autor deletreó el nombre del escritor ruso así: “Doseefski”.
Radicalizado, líder entonces de la prisión, Al-Zarqawi era ya un religioso intolerante que obligaba, a todo aquél con el que tenía contacto, a leer sólo el Corán.
Su cuñado, Saleh al-Hami, dijo al Times que inmediatamente después de que Al-Zarqari salió de la cárcel pensó en comprarse una camioneta y poner un puesto de verduras en Zarqa (su pueblo, por el que tomó después su nombre de guerra). Pero no lo hizo. Entonces fue que regresó a Pakistán con su madre.
Al-Hami señaló que su cuñado, la pesadilla de Estados Unidos, le contó que momentos antes de fallecer su madre –en febrero de 2000– le pidió un último deseo: que muriera en batalla, jamás capturado. (Ver nota final)
Fue con esa idea en la cabeza que un día de junio de 2000 cruzó la frontera hacia Afganistán, y comenzó a escribir un capítulo más de su vida cuyo final no se ha contado todavía.

Enero, 2005

NOTA FINAL. El 7 de julio de 2006, bombarderos de Estados Unidos acabaron con Al-Zarqawi. Sostenía una reunión en una casa de seguridad Baquba, Irak. Sus más cercanos lo traicionaron.

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¿Qué es noticia?

02/18/07 12:14 AM por Alejandro Páez Varela

“CASA DE SITIOS” ES UNA COLUMNA QUINCENAL
QUE SE PUBLICA EN DÍA SIETE

hilton.jpgAsómbrese, que yo no quepo en la silla: durante 2006, los temas noticiosos más buscados en Google a nivel global fueron los siguientes (en este orden, del 1 al 10): Paris Hilton, Orlando Bloom, cáncer, podcasting, huracán Katrina, bancarrota, Martina Hingis, autismo, Draft NFL 2006 y Celebrity Big Brother 2006. ¿Qué tal? En diciembre del año pasado, los norteamericanos concentraron su demanda de noticias en cuatro categorías: Los que se fueron (muertos famosos); la ubicación geográfica de ciertos países; la Copa Mundial de Futbol (sí, por encima del futbol americano, el beisbol y el basquet), y Sadam Husein (no la guerra, sino el dictador). Los cinco decesos que más les interesaron fueron: James Kim, editor de CNET, analista de tecnología y nerd de altos vuelos, fallecido trágicamente; James Brown, Augusto Pinochet, Monte Hood (muerto para los esquiadores porque perdió la nieve) y el ex presidente Gerald Ford. En la categoría “¿En dónde está este país?”, los vecinos del norte buscaron en diciembre pasado principalmente China, esa manchototota roja que brinca en cualquier mapamundi; luego Irán, después India, Etiopía y finalmente ¡Burundi!, pequeñísimo país africano sin costa, hogar de los pigmeos, con un lago hermoso (el Tangañica) y las reservas de níquel más grandes del planeta. En “Copa Mundial”, los norteamericanos se interesaron por su historia. Y finalmente, en la categoría Sadam Husein, se obsesionaron no por el curso de la guerra (que, ¿aló?, van perdiendo) sino por el video de su ejecución.
gallo_de_oro.jpgVamos ahora a México. ¿Recuerda que el primero de diciembre fue el cambio de gobierno, después de las polémicas elecciones de julio? Bueno, pues los temas más buscados por los mexicanos en ese mes del año pasado fueron (del 1 al 15): Navidad, en primer lugar; Valentín Elizalde, el cantante grupero ejecutado en Reynosa; Britney Spears; Chivas; Ares, peer to peer para buscar y descargar todo tipo de archivos; Santa Claus; Telcel; Lindsay Lohan; Paris Hilton; Shakira; El Universal (¡Wow!); Hilary Duff; Alizee; Ángel, la serie de televisión, y Dragon Ball Z, la obra maestra del animador japonés Akira que se comercializa a todos los niveles: hay videojuegos, videos, juguetes, cartas que se intercambian, comics impresos, libros, ropa, artículos escolares, postres, vasos y cucharas, engomados, soundtracks y hasta bustos para las repisas.
No hay mucho espacio para la reflexión. Sólo diré que desconfío de los criterios de un mundo como el nuestro, en el que una boba calenturienta como Paris Hilton, que no canta ni baila y sólo está allí, es el mayor interés noticioso. ¡Irak no sale en ninguna lista!, a no ser por el video de Husein colgado. Los muertos se acumulan a diario y a nadie le interesa. Ni a los norteamericanos, siquiera, que tienen a sus hermanos, a sus padres y a sus hijos allá, combatiendo por una causa injusta y perdida. O, no vayamos tan lejos, no hay nada sobre narcotráfico.
Esto rebasa la frivolidad. Es, en el mejor de los casos, idiotez. Entiendo lo de los videojuegos; el interés estacional por la Navidad, por el asesinato de Valentín Elizalde o por la muerte de James Kim, casos que a muchos conmovieron. Pero… ¿Paris Hilton?, ¿Britney Spears?, ¿Orlando Bloom?, ¿Big Brother? Carajo. Mejor apago la computadora por hoy, y me voy a dormir con la tele prendida para ver si me adoctrina durante toda la noche y despierto mañana de otro humor, que, seguro, hoy no fue mi día.

EL CUARTO APARTE

Es el cielo de los frívolos y los calenturientos

Si perteneces al US Army y necesitas comprarte un chaleco
que sí detenga las balas

¿Quieres una foto satelital en alta resolución de tu vecina
cuando toma el sol, topless, en el techo de su casa?

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EL HOMBRE DE WASHINGTON

02/11/07 4:20 AM por Alejandro Páez Varela

Todo indica que Estados Unidos impondrá a Ayad Alaui a la cabeza de Irak. Hay lógica en el dedazo: Alaui es lo más parecido al Sadam Husein que Bush está buscando

PUBLICADO EN DIASIETE

david_kelly.jpgPocos individuos en el planeta sabían tanto de armas de destrucción masiva como David Christopher Kelly, y muchos menos han usado ese conocimiento a favor de la paz, como él. Encabezó misiones de las Naciones Unidas (ONU) a nivel internacional durante décadas; fue comisionado, por ejemplo, a una revisión en territorios de la extinta Unión Soviética (1972), y en varias de las visitas al Irak de Sadam Husein. Y por su fama como científico humanista, fue nominado en los 90 al Premio Nobel de la Paz, y en 1996 recibió la Orden de San Michael y San George, distinción de prestigio reservado, desde 1818, para los hijos más nobles de Inglaterra.
Kelly era un James Bond que cambió las armas por sus informes, capaces de movilizar a una nación o a un bloque de países. Era un individuo recto, al que un día Tariq Aziz, el primer ministro de Sadam Husein, puso en sus manos un millón de dólares para que suavizara sus reportes y prefirió la verdad sobre cualquier tentación.
Doctor en microbiología por la Universidad Oxford, fue miembro oficial y extraoficial de los órganos de inteligencia de su país, Gran Bretaña, y participó en innumerables reportes del Ministerio de Defensa, en libros y en artículos de prensa, y apoyó la idea de una diplomacia científica que fuera capaz de desactivar los intentos de cualquier nación por violar los acuerdos internacionales en materia de armamento.
En 2002, David C. Kelly fue invitado a formar parte del equipo que preparó el “Dossier de Septiembre”, informe en el cual Inglaterra afirmaba que Sadam Husein tenía armas biológicas y que “en 45 minutos” podía activarlas para atacar a sus enemigos. Pero cuando leyó las conclusiones, se sintió utilizado por el gobierno. El primer ministro, Tony Blair, había comprado la idea de George W. Bush de derrocar a Husein y estaba dispuesto a convencer al país de que la guerra era inevitable. El informe, como se sabe ahora, era alarmante y convincente… pero mentía. Y Kelly, quien sólo había redactado una mínima parte que no llegaba a tales afirmaciones, decidió que no podía ser cómplice con su silencio.
La guerra contra Irak inició en marzo del siguiente año, 2003. Kelly, desencantado, se reunió con el periodista Andrew Gilligan de la BBC, y en el Hotel Charing Cross de Londres, en mayo, le dijo que el informe era mentiroso y que sólo pretendía justificar la invasión. Le puso una condición: que su nombre no apareciera. El reportaje salió el 29 de mayo y provocó una tormenta política que puso a la BBC bajo intensa presión del gobierno de Blair.
Ante el escándalo, el científico decidió revelarse ante sus superiores, aunque les dijo que no era la principal fuente del reportero. Empezó su persecución; fue llamado a comparecer en audiencias de comités gubernamentales, que trataban de obligarlo a que se retractara. Abrumado, abandonó su casa y se fue a vivir a un lugar más tranquilo, posiblemente para preparar mejor su defensa.
La mañana del 17 de julio, Kelly trabajó, como siempre. A las tres de la tarde, también como siempre, salió a caminar. Y ya no regresó. Fue encontrado muerto en un bosque cercano a su residencia un día después. La policía dijo que el investigador, quien años antes se había convertido a la religión Bahaí –que condena el suicidio–, se había quitado la vida con 29 tabletas de co-proxamol, y que se había cortado las venas de la mano izquierda.
Nadie creyó la versión oficial; hubo nuevas investigaciones policiales y se descubrieron innumerables irregularidades. Pero el país estaba ya metido en la guerra. Pronto, la escandalosa historia de David Christopher Kelly y su misteriosa muerte pasó a un plano secundario hasta que finalmente desapareció de la prensa.
Es muy probable que Kelly haya muerto sin conocer un dato: la teoría de los “45 minutos” contenida en el “Dossier de Septiembre” –que posiblemente le costó la vida– fue filtrada e impulsada a los más altos niveles de la inteligencia británica por uno de los personajes más oscuros y siniestros en el lodazal del Irak de hoy. Su nombre: Ayad Alaui, el hombre que Estados Unidos impuso como Primer Ministro Interino inmediatamente después de la caída de Sadam Husein.

HASHISHÍN EN LA SOMBRA
carialsadr.gifHace tan sólo unas semanas, antes de convertirse en el principal objetivo militar del ejército estadounidense y pasar a la clandestinidad, Múqtada al Sadr, el poderoso clérigo chiita que comanda el Ejército de Mahdi, una de las principales fuerzas insurgentes en Irak, dio una entrevista (20 de enero, 2007) al diario italiano La Repubblica en el que hizo varias revelaciones. Anunció, por ejemplo, que su alianza con el primer ministro Nuri al Maliki había terminado, y que en breve empezaría su cacería. Dos semanas después, miles de soldados y policías entraron en combate en pleno Bagdad con la intención de aplastarlo. Entre otras muchas previsiones –que se han venido cumpliendo como si fueran una minuta–, Múqtada definió las fuerzas que operan en Irak y reveló al mundo la existencia de dos grupos armados que entrenan en la oscuridad y que habrá que considerar desde hoy en adelante. “Al menos hay cuatro ejércitos preparados para lanzarse contra nosotros. Uno en la sombra, del que nunca se habla, que está siendo adiestrado en secreto en el desierto jordano por los norteamericanos. Luego está el ejército privado de Alaui, el infiel que pronto sucederá a Maliki, que se está preparando en el antiguo aeropuerto militar de Al Muthanna. Además, están los peshmerga kurdos y, finalmente, las tropas del Ejército de Estados Unidos”.
Si Múqtada tiene razón, Alaui, un médico neurólogo que empezó su carrera en los círculos de poder en 1963 como asesino a sueldo (hashishín), será el próximo presidente de Irak. Pero ahora no llegará apoyado exclusivamente por el ejército de Bush, sino por su propia fuerza paramilitar, y posiblemente por ese “otro” grupo armado que llegará de Jordania y del que nadie sino pocos hablan.

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UNA HACHA NO ES SUFICIENTE
La noche de febrero de 1978 en que llegaron a matarlo, Ayad Alaui dormía junto a su esposa, Athour, en la casa de ambos en Surrey, Inglaterra. Sólo ahora, cuando se revisan los años de su vida, es posible explicar que haya sobrevivido al atentado. El hombre que llegó a liquidarlo llevaba una hacha; le dio a él, pero su mujer se puso de pie y peleó cuerpo a cuerpo con el intruso. Alaui quedó tendido en un charco de sangre; no pudieron rematarlo. Terrorista, espía e informante, activista político y golpista frustrado, ha vivido casi toda su vida a la espera de ese momento que no llega. Su cabeza siempre ha tenido precio, hasta el día de hoy. Oficialmente, el gobierno de Sadam Husein lo puso en la lista de ejecuciones. Y años más tarde (2004), los insurgentes ofrecieron 285 mil dólares a quien lo matara. Por eso el hacha del carnicero Abu Tibar –asesino a las órdenes directas de Sadam– no fue suficiente, como tampoco lo fueron 60 individuos armados con machetes y pistolas que intentaron descuartizarlo a las afueras de una mezquita en Najaf, en 2005.
Queda claro que no todos tienen la fortaleza de Alaui. Athour nunca se recuperó del ataque y terminó en un siquiátrico. Y ahora su segunda esposa, Thana, ha preferido quedarse en Inglaterra –con sus dos hijas y el varón de 11 años– antes que seguirlo a su aventura más peligrosa: el regreso a Irak, después de vivir 30 años de exilio entre Londres y Washington, rodeado por agentes de la CIA o de la Inteligencia Británica, de militares desertores (como él) del partido Baath y de sus fuerzas armadas, o de conspiradores profesionales que en su larga carrera le han proporcionado Arabia Saudita, Turquía, Jordania y Estados Unidos.

DEDO EN EL GATILLO
A Sadam Husein lo conoció cuando ambos se enrolaron, muy jóvenes, en el Partido Baath, que entonces luchaba contra el gobierno de Abul Karim Quassim. A Ahmed Chalabi, otro prominente conspirador, lo acercó muchos años después, en el exilio. Con los servicios de inteligencia occidentales se relacionó de manera natural, porque nació en buena cuna y su abuelo negoció la independencia iraquí de Inglaterra y su padre fue miembro del Parlamento. La CIA lo reclutó en 1992 para conspirar contra Husein y en 1996 encabezó un fallido golpe de Estado que costó a su familia 250 millones de dólares que el dictador le confiscó en represalia.
Desde los primeros días de la caída de Bagdad está allí. Se impuso como Primer Ministro temporal pero tuvo que transferir la autoridad. Ahora se prepara para el regreso y es, definitivamente, el hombre que Washington quiere para Irak: un dictador laico como Husein, con el dedo índice siempre acariciando el gatillo.
Odiado en su país, tiene lo suficiente para imponerse: contactos en Washington (se le calcula un gasto anual de 400 mil dólares en gabinetes de lobbying) y en Londres, fondos de la inteligencia, riqueza personal, armas y ganas, porque para esto se requerirán muchas ganas: Irak está desmoronándose mientras la estrategia de Bush le inyecta el mismo cóctel que lo tiene en la derrota: más violencia y soldados, el ambiente natural de Alaui. ¿Quién podrá ponerse en su camino?
En mayo de 2004, cuando era el Primer Ministro Interino, la ONU nombró a Lakhdar Brahimi enviado especial en Irak para verificar el proceso de pacificación. Brahimi no tardó en darse cuenta lo que pasaba: denunció a The New York Times la red de corrupción operada por Alaui, sus excesos armados y su poder excedido.
Alaui no contestó. Pero Brahimi fue conducido a la renuncia sólo dos semanas después de que abrió la boca.

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OTRA NOCHE DE ESTAS

02/10/07 6:39 AM por Alejandro Páez Varela

AMANDA, ANDREA, ALFREDO, ALEJANDRO, FADANELLI

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Distante instante

Si volviera el amor,
si tuviera un hermano, un amigo, un sueño en la mano,
moriría ese dolor de buscar el calor
en el cruel laberinto de este vaso de alcohol,
de estas calles sin sol

Si tuviera ilusiones,
si existieran razones locuras mentiras pasiones
no habría necesidad de pasarme por horas bebiendo cantimploras de esta gris soledad
de esta eterna ansiedad

Si pudiera borrarme esos viejos recuerdos
que como viles cuervos arrancan ya mis ojos
dejando mis despojos entre historias hirientes igual de indiferentes
al amor y a la gente

Si te hubieras quedado,
si me hubieras pedido que quemara el sonido
no estaría aquí metido ahogando mis entrañas arañando el olvido
bien confuso y perdido

Cuando tenga la suerte
de encontrarme a la muerte yo le voy a ofrecer
todo el tiempo vivido y este vaso henchido por un distante instante,
un instante de olvido

Si pudiera borrarme
estos viejos recuerdos que como viles cuervos arrancan ya mis ojos
dejando mis despojos entre historias hirientes igual de indiferentes
al amor y a las gentes

Si volviera el amor,
si tuviera un hermano, un amigo, un sueño en la mano,
moriría ese dolor de buscar el calor en el cruel laberinto de ese vaso de alcohol,
de esas calles sin sol.

– Rockdrigo

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Valentín Elizalde

02/4/07 12:09 AM por Alejandro Páez Varela

“CASA DE SITIOS” ES UNA COLUMNA QUINCENAL
QUE SE PUBLICA EN DÍA SIETE

A Valentín Elizalde no lo hicieron ni Televisa ni TV Azteca. Rara vez aparecía en sus programas. Pero el día en que murió, univision.com reportó dos y medio millones de visitantes que demandaban noticias sobre el asesinato, y diarios en línea como hoytamaulipas.net, enlineadirecta.info, vanguardia.com.mx o unafuente.com, que cubrieron intensamente el caso, triplicaron sus hits o más, y otros marginales con menor capacidad de tráfico simplemente no pudieron con la carga y se cayeron. Difícil medir el fenómeno en youtube.com, que tuvo los videos que llevaron al crimen –se rumora, porque la autoridad no tiene ni idea– y los posteriores de la autopsia. Fue a mediados de diciembre de 2006 que se dio este fenómeno en la red. En lugar de irse a festejar, muchos sitios tuvieron que trabajar horas extras. Servidores saturados. Webmanagers vueltos locos.

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comparte-este-texto.jpgDos lecciones (o muchas más) dejó este lamentable suceso. La primera es que los gustos de las televisoras no están en donde está la querencia de la gente –y el éxito–, ni son la infalible y única fábrica de “sueños”; o por lo menos no en el caso de “El Gallo de Oro”. O en el de Juan Gabriel, o en el de Luis Miguel, o en el de El Flaco Jiménez, o en el de Chalino. La segunda, que internet está sometida a caprichos, y hay que responder a ellos de inmediato: es cierto que un motor que mueve a los usuarios son las tendencias y los valores fijos, pero también lo es que en un descuido el tráfico emigra hacia donde está lo que busca. Los videos en red eran una demanda, y youtube.com se volvió un éxito global a la vuelta de un año; Google pagó 1,650 millones de dólares por el sitio. Cobrar por el contenido no fue una buena idea después de todo, y los que se mantuvieron abiertos crecieron y los que no, se quedaron estancados. Para mi gusto –y sin ofender, y sin polemizar–, eso sucedió entre reforma.com y eluniversal.com.mx, o entre elpais.es (.com) y elmundo.es: Reforma y El País cobraron el acceso y pagaron cara la osadía de no terminar con esa locura a tiempo (ver gráficos de alexa.com).

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Durante 2006, los sitios que mejor se vendieron marcaron la tendencia de ese año en una industria de pies ligeros. El primero en la lista fue Youtube, del que ya hablamos. Le siguieron ivillage.com (600 millones de dólares), dedicado exclusivamente a las mujeres; massiveincorporated.com (200-400 millones), una network de juegos y desarrolladores; atomentertainment.com (200 millones), de videos, juegos personales y juegos en línea, y 365mediagroup.co.uk (140-150 millones de dólares), también de juegos y nuevas tecnologías para hacer negocios. Entonces, si sacamos un coeficiente con estos cinco sitios, 2006 nos dijo que el tráfico –y las ganancias– está en videos, mujeres, juegos y desarrollo. La pregunta de los sesenta y cuatro mil: en 2007, ¿qué viene, pues? No descansar, porque no hay nada escrito.
Valentín Elizalde fue un hombre sencillo y muy querido. Sin televisión, crecía a diario con videos casi-casi caseros, palenques y enorme arrastre. Dicen que se equilibraba en el filo más peligroso, hasta que se resbaló hacia el lado equivocado (otra vez: la policía no nos ha presentado ni un solo dato en firme). Sus fans eran mayoritariamente mujeres (checar los chats, los foros y los correos en sitios mencionados). Después de todo, el tan querido Vale, “El Gallo de Oro”, murió dejándonos algunas pistas: videos, mujeres, palenques, sencillez, carisma, arraigo…
¿Algo queda en claro? •

EL CUARTO APARTE

TODAS LAS ÚLTIMAS NOTICIAS SOBRE VALENTÍN ELIZALDE
LAS ENCUENTRAS DANDO UN CLIC EN ESTA LIGA

Sitio de juegos adquirido por el gigante corporativo Viacom
en 102 millones de dólares

Es la apuesta de Sony para competir contra youtube.com,
video.google.com, liveleak.com y anexas

Es el sitio de mascotas más exitoso del ciberespacio

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