UNA MANO PERDIDA EN TOULUSE

11/27/05 5:22 PM por Alejandro Páez Varela

PUBLICADO EN DÍA SIETE

“La boca no es un hoyo en la pared que pueda ser sellado con lodo”
–Hiner Saleem en My father’s rifle, citando un proverbio curdo

MADRID/LONDRES. Barricadas en París. Quién lo iba a decir. Otra vez son los jóvenes, como en mayo de 1968, aunque ahora no van por la utopía ni quieren la imaginación al poder. En todo caso, hoy, como hace 37 años, los protagonistas furibundos saben que la vida está en otra parte y están hartos. La vida digna, pues: la que llevan los blancos de los vecindarios europeos y no ellos, los expulsados de los beneficios, los huérfanos de la democracia económica que fue sistemáticamente ofrecida –¿quién puede olvidarlo?– como paraíso de oportunidades inminentes, ineludibles desde ya.
La vida está en otra parte, se quejaron esos tantos negros, árabes y blancos, greñudos o pelones, desempleados y sin futuro, universitarios, empeñosos o fumadores de opio afgano o de químicos de laboratorios urbanos. Incendiaron autos por miles; redujeron a escombros oficinas de gobierno y negocios privados. Se atrincheraron para decir que aceptaban gustosos la amenaza policial del presidente Jacques Chirac, similar a la de Charles de Gaulle contra el Barrio Latino en llamas. Se arriesgaron al arresto porque ahora mismo viven cercados por un sistema (empresas, Estado) que castiga los currículums que no empiezan con apellido occidental Continuar »

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