AL DE LA LOCURA

10/12/03 1:10 PM por Alejandro Páez Varela

Suponga usted que está en las botas del presidente Vicente Fox. Véase lidiando con un Congreso adverso y con la presión que genera el desencanto por su tan vendido “cambio”. Siéntase atado de manos, con la economía nacional —dependiente del desempeño de Estados Unidos— en franco deterioro y su gran sueño —el acuerdo migratorio con el ahora ex amigo— tan lejano y frío como Europa, la luna de Júpiter.
Ahora entenderá por qué es fácil imaginar al mandatario mexicano con las rodillas en el suelo, rogando a Dios que George W. Bush no se reelija.
No es el único. De hecho, las encuestas entre estadunidenses revelan que la aceptación de su presidente guerrero va en declive. Sin excepción, incluso los sondeos de medios allegados a la Casa Blanca revelan una creciente pérdida del appeal ganado después del ataque del S-11.
Un eventual rechazo de los votantes tiene fundamentos. Bush acumula razones para regresar a su rancho en Texas por mandato popular el próximo año. Pesan fuerte la posguerra en Irak, llena de muertos y de malos cálculos, y la sensación de inseguridad doméstica, mientras Osama bin Laden y Ayman Al-Zawahiri mandan videos donde se ven vivitos y coleando. Obran en su contra el déficit fiscal histórico, la petición de 80 mil millones extras para la lucha contra el terrorismo (mientras miles pierden sus empleos a diario) y la pérdida de confianza de los consumidores, ancla para cualquier recuperación. Pesa, y fuerte, la economía en su conjunto, demacrada desde hace tiempo después del largo periodo de bonanza encabezado por Bill Clinton. Continuar »

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