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Alejandro Páez Varela

El mundo se va a acabar

Meses, cargador de celular y Melox

Septiembre20

(¡Cómo llueve!)

Pues me estoy preparando para los meses que vienen. Los peores del año. Y cada año, los peores desde los años anteriores. Octubre, noviembre, diciembre, enero…
Me desagrada diciembre, como a muchos, pero más enero. Diciembre tiene lo suyo. Lo comparo con un insomnio crudo en el que enciendes la tele por quinta ocasión y te encuentras al doctor Simi. Lo detestas, seguro. Pero su torpeza, y la torpeza al cuadrado del hombre del peluquín que lo entrevista cada semana, te hace expulsar la miseria lejos de las fronteras de la cobija. Te genera alivio. Con este argumento sobrevivo a diciembre: eres un estúpido, pero siempre, y en todas partes, hay alguien más estúpido que tu. Enero es otra cosa. De entrada, el anuncio formal de que viene mi cumpleaños. Ahora ya no lo festejo. Hace dos, tres años atrás, sí. Ya no. Ni expongo razones. Enero me cansa: un largo año más por empezar. Laaargo año para esperar a ver si resisto. Laaargo año esperando morboso el final para derrotar a mis propios apostadores internos, adictos a este juego de destruirse en silencio.
***
Desde niño me acostumbré a no hacer ruido en las despedidas. O a no despedirme siquiera. Por el trabajo de don Aure, mi padre, hice la primaria en seis escuelas diferentes. Las mudanzas llegaron sin previo aviso para un mocoso que no tomaba decisiones; así que un día estás y el otro ya no. Las últimas veces que dejé un barrio ni dramas hice. Observé a los amigos por la ventana de la camioneta; abanicaban la mano, asombrados de alguien que se cambia de ciudad sin avisar siquiera. Les torcí la boca. Y antes, antes de subirme al auto, ayudé a empapelar sartenes y a llenar fundas de almohadas con calcetines, ignorando que afuera de mi casa, en la banqueta, mis amigos seguían atentos la mudanza (todos los niños lo hacen) y se preguntaban en qué momento les avisaría. Nop. Nel pastel. Me voy, ¿eh?, nos vemos.
Ese gusto me he dado muchas veces. Para darles una idea: soy del tipo de amante que no regresa jamás, ni siquiera porque ha olvidado el cargador del celular en la casa prestada.
Después, bueno, tomo Melox y asumo mis agruras. Recuerdo los rostros queridos y abandonados y río de mí, doctor Simi de la tele (que el otro viaja en BMW), estúpido adicto al dolor y a los insomnios, a los recuerdos que lastiman y a los remordimientos, del que seguramente pocos se acuerdan. Y yo sí, aquí estoy, recordando…

(Sigue lloviendo. Me voy al cuarto a ver la tele, a reírme de mí).

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1 comentario en

“Meses, cargador de celular y Melox”

  1. Septiembre 23 del 2006 a las 4:03 pm Maaya opina:

    Ya sabes que me gusta mucho como escribes, sigue adelante y cuando llegue enero piensa que estas en abril, en todos tus calendarios cambialos a abril, en la fecha de tu pc, etc.

    Quiza de resultado, no crees?

    Muchos besos.

No lo publicaré

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    • rociio: HOLA ALEJANDRO SOLO PARA FELICITARTE Y DECIRTE QUE ME GUSTO MUCHISIMO EL HASTA ATRAS DEL ULTIMO DIA SIETE,EL...
    • Diana Arriaga: Usted me parece un gran escritor, se lo digo con toda la sinceridad en la que puedo creer… Lo...
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