Ya llegarán, también, los muertos
09/18/06 10:44 PM por Alejandro Páez VarelaEsta tarde subí dos textos que escribí más o menos en la misma época. Abajo los encontrará, si quiere. Algunas razones para no morirse joven fue publicado por Guillermo Fadanelli en Moho; el segundo, Recortes de Afganistán, por Rogelio Villarreal, en Replicante.
Ahora que me he dado a la tarea de buscar, sin obsesiones, algunos de los textos que he escrito en estos años (ay, que no llevo archivo), me ha sucedido lo que pensé que sólo pasaba con los libros viejos: me da alergia. Abro un documento de Word y me salen ronchas en la piel y se me dificulta la respiración. Serán (son) los recuerdos, polvo que son horas irrecuperables, ácaros sobrantes de la memoria. Por estos dos textos recordé a Fadanelli y a Rogelio en otra época, cuando un grupo de amigos nos veiamos una, dos veces por semana. A Guillermo lo sigo viendo, aunque no tan seguido; a Roger lo dejé de ver.
No pasa nada. Nada. No quiero decir nada. Sólo sumo y resto: Guillermo se irá para Alemania, Ari Volovich anda en Israel, Rogelio está en Guadalajara, Mauricio Montiel se salió de La Condesa, Javier Garciagaliano viene poco por los rumbos, Mauricio Carrera anda en lo suyo. La lista sigue y es larga. Y sólo hablo del Club de Tobi. El caso es que ahora nos vemos poco todos juntos, o por separado. El hígado estará contento. Yo no.
Es que uno (“uno el de mi mamá”, diría Fernanda Solórzano, ahora también lejos) siempre se está yendo hacia alguna parte. O los amigos. Es sólo eso. Así se fueron los tiempos de Ciudad Juárez o los de la Colonia Nápoles en el DF.
Y los que faltan: ya llegarán, también –y de manera inevitable–, los muertos.PD: Agregué además Hay muertos que no hacen ruido. Es de, uy, años más atrás. Pero por lo de las listas y los recuerdos, creo que justificaba.
PD2: Salió Educar a los Topos, de Guillermo Fadanelli (Anagrama, 2006). —>
Lo empiezo ahora. Nos reímos mucho Willy y un servidor, porque mi amigo se guardó uno de los pocos ejemplares que le llegaron para regalármelo en persona. Nos quedamos de ver varias veces y no coincidimos. Así, mi libro vio cómo un perro le mordía un ojo a una golfa –dijo Willy–, y se libró de quedar en manos de un mesero que, también dijo, se parecía a mí. Pinche Willy.
Reescribo la dedicatoria:
Para mi hermano Páez, esta absurda correría final. Espero que no se repita, ni esta novela, ni esta noche, ni esta década, es decir: por el error de haber nacido.
G. Fadanelli [o algo así, a manera de rúbrica].Un gran abrazo, querido amigo. Felicidades.
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PD2: Salió Educar a los Topos, de Guillermo Fadanelli (Anagrama, 2006). —>
Comentarios (2 comentarios)
No ando lejos, pollo. Uno nunca se va. ¿Cuántos años llevamos con él y nomás no se acaba de largar? Un abrazo.
Fernanda / Septiembre 19th, 2006, 1:09 am / #
Descubrí con inmenso pacer, el texto publicado el domingo pasado en Día siete. Me encantó tu prosa y quisiera leerte más. Vivo en San Luis Potosí, o sea que en ocasiones no recibimos libros al mismo tiempo que en el D.F pero..por favor, deseo obtener alguno. Leí también un comentario sobre otro libro el sábado en “El pais” y felicidades y a mí, por decubrirte. Si has publicado porsa poética, porfa: nombre del libro y editorial para buscarlo. Gracias por tu atención y espero respuesta. By!!
María Luisa Otero / Octubre 6th, 2006, 6:57 pm / #
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