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DESGRACIAS DE LA SOBRIEDAD

PUBLICADO EN GENTE

So please, please, please
let me, let me, let me,
let me get what I want
this time
–Steven Patrick Morrissey

Sobrio me levanto. Sobrio voy al Seven Eleven y me desayuno una bolsa de papas fritas, una jarra de café, un chocolate Larín de envoltura azulosa o plateada (porque tampoco importa: todos saben igual). Sobrio retomé el auto con la excusa de las lluvias y dejé de caminar. Sobrio tengo cinco kilos más, fumo dos cajetillas diarias y me dejo crecer la barba sin mirarme al espejo.
Sobrio acumulo todo tipo de manías. La última, darle F5 al teclado de la computadora esperando a que el siguiente correo no sea el de la viuda africana que me ofrece 50 millones de euros. Un F5 para que aparezca una noticia impactante, fantástica: Que arrestaron a Elba Esther Gordillo; que Humberto Moreira vuelve a dar clases en una primaria; que Enrique Peña Nieto olvida el copete en una cafetería y lo derrotan en 2012; que Andrés Manuel López Obrador pierde el habla en un mitin y regresa a Macuspana. Pero el F5 tiene sus limitaciones, sabemos.
Sobrio regreso a casa cada día de la semana y me acuesto temprano. Simone y Niño, mis dos chiquitos, me lamen la palma y sobrio les doy las gracias por estar conmigo. Y los sábados, como recompensa por su lealtad, vamos juntos al súper a surtirme de cigarros, salchichas de pavo y pan para hotdog, yogurt para beber que ya no bebo, Tostitos para hacerme nachos sin queso. Sobrio voy el domingo a trabajar con ellos a la oficina –cuando no hay nadie y le ladran a una mosca–, y por la noche veo Padre de Familia, luego Los Simpson, después Seinfeld, y Will and Grace, y al final una película que no sea de amor o de espanto, por favor, sino del espacio, de balazos laser con pistolas transparentes y morsas con cascos blancos que toman Martini como James Bond.
Sobrio acomodé los bookmarks del Chrome en orden de importancia: Facebook, Twitter, cinco portales de noticias, cinco de revistas, unos de diseño, mi correo electrónico y contadores de hits con los que verifico que a pesar de que ya casi no escribo cosas personales y hablo de puras pedanterías políticas hay algunos lectores fieles. Sobrio veo cómo el mundo se está descomponiendo y he perdido la esperanza de que este país tenga remedio. Sobrio he vuelto a ver mi colección de películas de virus de laboratorios que se escapan por un error y salen zombis de debajo de las coladeras y acaban con la humanidad.
Me duermo sobrio y tengo sueños extraños, también. Pesadillas. Hace unos días era recolector de basura en los callejones del centro de Ciudad Juárez. Hace semanas estuve en Shanghái y escuché una conferencia impartida por don Porfirio Díaz. He llegado a ser mimo, maestro de manejo, y una vez desperté casi llorando cuando soñé que era Legionario de Cristo.
Sobrio me despierto y siento que los perros no duermen por verme roncar inquieto. No sabrán qué hacer.
“Mañana será otro día; quizás uno mejor”, digo cuando paso por enfrente de mis cantinas favoritas y veo por las ventana que los meseros, el bartender, los que fuman a la entrada y los que piden la siguiente ronda no han bajado la guardia y construyen, para los que estamos afuera y para los que están adentro, un mundo mejor. Aunque sea un mundo de ilusiones.
Un hombre sobrio carga las montañas; uno que bebe, las construye a diario.

12 comentarios

  1. “Un hombre sobrio carga las montañas; uno que bebe, las construye a diario.”

  2. Prístino, Alejandro, prístino.

  3. sobria bajé 10 kilos.. sobria quiero rentar mi vida amueblada… sobria para curarme del espanto de la vida… sobria pa espantar el dolor ese que está en el vodka…

  4. Recuerdo que cuando trabajé en una oficina de gobierno que está sobre Reforma Norte, creo que en el número 75. Mi jefe inmediato me invitaba a tomar un trago con la siguiente frase: “vente Israel, vamos a solucionar el mundo”. Ciertamente el mundo, los problemas y tantos otros tópicos se miran de otra manera a través del cristal de las copas… De vez en vez no está mal dejar de cargar las montañas para destruirlas y levantarlas en tres día, o menos…

  5. soy tu fan…..me facinan las personas con tu sentido del humor. porfavor comparteme todo lo ke puedas

  6. ¿Te quieres casar conmigo?

  7. La sobriedad obligada es terrible al principio, pero el día en que te das cuenta de que han pasado por lo menos dos meses y que el mundo lo ves de manera completamente distinta una vez que se ha diluido todo el alcohol que te nublaba la vista, te dan ganas de seguir así un par de añitos a ver si de pronto amaneces iluminado del todo y el mundo por duro y complicado que sea no causa mella en ti. Yo llevo 8 meses de sobriedad obligada, y aunque insista en que en unas semanas voy a descorchar una botella de champán si todo sale como esta planeado, lo más seguro es que me aferre a seguir sin beber porque nunca había tenido las ideas y la vista más claras que ahora. Un abrazo.

  8. Maestro!

  9. Hola sr. Alejandro. Que bien que ya no toma, me da gusto ya vera con el tiempo que no se pierde de nada bueno y el mundo aunque cargemos montañas es mas bello sobrio. saludos.

  10. Sobrio soy maduro y nada me pasa, todo está bajo control. Sobrio ignoro las voces que vienen y van por mi cabeza. Ebrio caigo una vez más y soy todo yo de nuevo.

  11. Muy lindo, describir un día de rutina con un toque poético y reflexivo, no cualquiera.

  12. yo cambie el beber por fumar y creo fue una gran elección, aunque viéndolo desde tu perspectiva, no recuerdo en este tiempo, estar sobrio más de un día…

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