Que se salven todos menos usted, en este orden: primero las sobrecargo, luego los de la clase turista

12/9/07 8:59 AM por Alejandro Páez Varela

¡Cuántos protocolos! ¡Cuánto hay que ir, cuesta arriba! Si un hombre y una mujer se aman, ¡cuántos caminos de hormigas deben recorrer, cuántas sílabas desagregar!
Pienso esto mientras observo cómo pasa la gente en el aeropuerto. Qué felices son, los aeropuertos. Aquí quisiera yo vivir. Una mujer que se lanza al hombre que espera y, sugiero, ama; una familia de tenis que levanta al aire al más pequeño porque no lo ha conocido. Este tipo por el que no meto las manos al fuego pero que besa a una chica que se pone de puntitas y le toca la espalda con las yemas de los dedos, de manera tan delicada que ya quisiéramos los cargadores de maletas y yo.
¡Que vivan los aeropuertos! Que todos se vayan y que todos lleguen para siempre. Los ojos negros, los incoloros, los ojos rasgados y los que tapió el destino como casa vieja merecen abrirse de largo y ancho en este y en todos los aeropuertos.
Suyos son los aeropuertos. Venga por ellos.
¡Cuántos métodos, cuántas letanías, cuán larga es la lista de los que ven el amor mientras apuntan!
Contenga usted la respiración, no se aguante las ganas de correr. Venga, tome estos pasillos, porque son iguales en Londres o en Ámsterdam, en Singapur o en Madrid. Venga porque son suyos. Recórralos aún si no espera a alguien, como yo. Ándese por ellos, y no piense mucho en lo que realmente quiere, si es que lo quiere, también como yo: que se desprendan las alas de su avión en cuanto despegue, y que se salven todos menos usted, en este orden: primero las sobrecargo, luego los de la clase turista, y al final los de primera y los capitanes porque esos no tienen nada qué perder en el azar de la vida: van enfrente porque tienen prisa. Más que usted, más que yo.
Venga usted a los aeropuertos, vuélvase este aeropuerto su corazón. Que lleguen todo a él, que se vayan los que quieran irse, incluso sin pase de abordar, sin rayos equis y sin aduanas.
Derrúmbense los protocolos y la cuesta arriba, que estamos en el aeropuerto, en la última terminal de la nada. Porque aquí empieza y termina todo, sin importar quién llega y quién se va.
Los aeropuertos son, observo ahora, el corazón más noble.
Que vivan los aeropuertos.

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Comentarios (9 comentarios)

Qué optimismo. Ya sabremos en el futuro llegar a tal utopía, mientras tanto, a chutarse las filas y desdenes protocolarios.

Javier / Agosto 29th, 2007, 10:39 am / #

Compadre ya llego???? en que Aeropuerto lo encuentro…

La Comadre / Agosto 29th, 2007, 11:18 pm / #

Cuando se cierran los ojos (los rasgados o los tuyos) sí, el mundo sigue, pero nada es igual…

Tania... / Agosto 31st, 2007, 7:37 pm / #

Los aeropuertos son lugares fascinantes porque, con todo lo incómodos e impersonales que pueden resultar, están llenos de carga emotiva… tú y yo nos conocimos en un aeroupuerto, en la banda de equipaje, ¿hay algo más cosmopolita que eso?

Dada / Septiembre 9th, 2007, 10:17 am / #

Sublime articulo muy sabroso e ingenioso!!

Fraga

Fraga / Septiembre 10th, 2007, 3:24 am / #

Yo recorri 16 caminos de hormigas. Pero el amor se acabò antes de que las hormigas se terminacen su comida en el invierno.

Flor / Septiembre 17th, 2007, 4:16 am / #

terminasen sin el se y con “s” creo que debo dormir.

Quizà despuès.

Flor / Septiembre 17th, 2007, 4:19 am / #



daynita / Diciembre 17th, 2007, 8:07 pm / #

intenté regresarle a niño el amor de su vida. creo que no aparecerá en esta plataforma. de cualquier modo, publicaré una imagen de ella en mi página. saludos. el frío aquí es horrible. sin embargo lo siento más en el alma.

daynita / Diciembre 17th, 2007, 8:09 pm / #

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