LA PELIGROSA ESTRATEGIA DE FELIPE CALDERÓN: ¿Y SI EL EJÉRCITO MEXICANO FALLA EN SU LUCHA CONTRA LAS DROGAS?

UN TEXTO DE ALEJANDRO PÁEZ VARELA,
PUBLICADO EN NEWSWEEK EN ESPAÑOL
El 16 de abril pasado, al mismo tiempo que el mundo se conmovía por el asesinato de 32 inocentes en la universidad Virginia Tech de Estados Unidos, los medios mexicanos de Internet se debatieron, durante todo el día, en su terrible dilema: si destacar la noticia de aquella carnicería (como lo hicieron los portales a nivel internacional), o dar prioridad al hallazgo de 22 individuos ejecutados –algunos de ellos militares– en diferentes regiones de su propio país, resultado de escacas 24 horas en la guerra que libran los grupos del crimen organizado, policías locales y federales y el Ejército de México a causa de las drogas.
Empresas de medios como EL UNIVERSAL, REFORMA, LA JORNADA, MILENIO o EXCÉLSIOR, las de mayor prestigio en el diarismo de la capital mexicana, resolvieron el conflicto noticioso en tiempo real: fueron alternando ambos acontecimientos en las portadas de sus sitios web durante el día. Pero a la mañana siguiente, en sus versiones impresas del 17 de abril, se convirtieron en un catalizador del nivel de preocupación que se vive a nivel doméstico: tres destacaron como notas principales la sangrienta jornada del narcotráfico; uno más prefirió un asunto sindical, y el restante, sólo uno de cinco, optó por la matanza de Virginia como el tema más destacado del día anterior.
Desgraciadamente, este botón es sólo una muestra de la realidad con la que México padece el 2007. El día en el que el coreano Cho Seung Hui disparó contra inocentes en Estados Unidos, en suelo mexicano, además de los 22 ejecutados, un periodista del estado fronterizo de Sonora, Saúl Noé Martínez Ortega, de 35 años, fue secuestrado por un comando armado frente a un cuartel de policía, mientras que en otro punto del norte de México 100 agentes municipales, estatales y de la Policía Ministerial, eran esposados en siete poblaciones de Nuevo León por posibles relaciones con el narcotráfico.
El cuerpo descompuesto del periodista apareció días después a muchos kilómetros de la ciudad de Agua Prieta, Sonora, en donde fue “levantado” –sinónimo de “secuestrado por el narco”–; la autopsia reveló que había muerto a golpes; sus asesinos burlaron varios retenes y lo transportaron hasta el vecino estado de Chihuahua para tirarlo. Los 100 agentes, y otros más que se han acumulado en pocos días, permanecen detenidos. Así de dura es la actualidad en México. Las autoridades no aportan datos exactos; pero por declaraciones dispersas y cálculos de los medios, se estiman entre 800 y 900 los muertos por hechos relacionados con el narcotráfico, del 1 de enero al 15 de abril de 2007. Es decir, en tres meses y medio.
La extendida jornada de violencia causada por la guerra de las drogas, que a diario arroja muertos de un bando y de otro, es la peor que se recuerde en la larga campaña del país contra los traficantes. No por nada México se convirtió el país de más alto riesgo para el oficio de periodista después de Irak, según organismos internacionales.
Ahora lo que más preocupa, a razón de los eventos y los resultados de las acciones de gobierno, es que el Estado echó cartas que se había reservado durante décadas. Felipe Calderón, quien asumió la presidencia el 1 de diciembre de 2006, hizo lo que ningún otro mandatario: sobreponer el combate al narcotráfico a todas las estrategias nacionales y plantearlo como la tarea central. También por primera vez, el gobierno central entregó el paquete al Ejército mexicano, institución de alto prestigio en el país (las encuestas comparan su validación junto con la Iglesia católica, por ejemplo), cuya capacidad y efectividad está ahora en juego.
Calderón, quien ganó con estrecho margen las elecciones, se inauguró utilizando a las Fuerzas Armadas como pilar en su aparente plan de validación (NEWSWEEK EN ESPAÑOL, 22 de enero de 2007). Y ya cumplió casi cinco meses al frente del gobierno. Muy pronto la oposición política intentará acorralarlo con los resultados del arriesgado plan, si es que no son positivos. Además el país se ha vuelto más sensible en estos años. Soportó 70 años de discursos triunfalistas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y ahora confía más en su percepción diaria sobre materias como la inseguridad. Las calles le dirán si hay o no avances.
Todavía más adverso será para el joven mandatario la reacción de la sociedad civil, más organizada, más activa y demandante, cuando le exija que cumpla la promesa de ser el presidente de la mano firme, el de la seguridad, dos asignaturas en las que su antecesor, del mismo partido, falló.
Un plazo sicológico acosa al presidente: el 1 de junio, dentro de unas semanas, cuando cumpla los primeros seis meses de gobierno. Si su plan para someter al narcotráfico no convence, los reclamos caerán como lluvia. Y entre la lluvia tupida, vendrá un granizo de a kilo: haber usado a las fuerzas armadas. ¿Valía la pena sacar al Ejército a las calles para enfrentarlo con el poder de los narcotraficantes? ¿Fue sabio Calderón al exponer el prestigio de la Institución? ¿Hizo bien sus cálculos al usarlos como herramienta política para la validación de su mandato?
¿A quién se tendrá qué recurrir, si el último recurso fracasa?

RÍOS DE SANGRE
A causa del narcotráfico, México ha padecido repuntes de violencia en diferentes momentos durante las últimas décadas. Cárteles como el de Tijuana, el del Pacífico, el de Juárez, el de Sinaloa, el de Guadalajara y, más recientemente, el del Milenio, han protagonizado luchas intestinas y purgas que también han tocado a los agentes del gobierno. Pero nunca como ahora. Esta nueva guerra tiene matices inéditos que la hacen ver como la más cruenta y encarnizada.
Los grupos criminales han extendido su campo de batalla (lo que supone que también han expandido sus redes de tráfico) a casi todo el país. Durante décadas se pelearon las calles de ciudades enclavadas en los estados de Baja California, Sonora, Sinaloa, Durango, Chihuahua, Jalisco y Tamaulipas. En la pasada administración, con Vicente Fox, se extendieron a Nuevo León, cuya capital, la rica ciudad industrial de Monterrey, había estado ausente de las ejecuciones y atentados contra policías. Además acentuaron su disputa por la capital, el Distrito Federal; por Quintana Roo, Tabasco, Yucatán, Michoacán, Jalisco y Veracruz. Llevaron la intranquilidad a entidades pacíficas, como Aguascalientes y Querétaro.
Los cárteles han sacado a relucir armas cada vez más poderosas, evidenciando su estrecha relación con un mercado negro de altos vuelos. En un derroche de atrevimiento, en abierto reto al poder del Estado representado ahora en el Ejército mexicano, atacan cuarteles con granadas y rifles de asalto; usan chalecos altibalas, llevan uniformes de las fuerzas oficiales y recurren a equipo militar, como los lanzagranadas. Cada vez es más común el decomiso de explosivos plásticos, por ejemplo, o de equipos de vigilancia sofisticados a los que antes tenían acceso sólo las unidades de inteligencia del gobierno.
Los asesinatos se han tornado más violentos y descarados. Emulando tácticas de los grupos islamistas radicales de Medio Oriente y Asia Central (Al Qaeda, los Talibán), degüellan a sus oponentes, sicarios o agentes policiacos, y les toman videos terroríficos que luego filtran a la prensa o suben a la red. Cabezas de traficantes y policías, supuestos “soplones” o simples civiles acusados de “colaboradores”, aparecen junto a carreteras y las han llegado a lanzar a salones en los que se desarrollan fiestas (como sucedió en un pueblo de Michoacán) o las han colgado en las rejas del edificio del poder local, como pasó en la turística ciudad de Acapulco.
Se han atrevido a publicar en diarios regionales amenazas o “anuncios”. Tienen redes de radiocomunicación con claves cifradas propias. Usan redes de Internet como Youtube o Google para mandarse mensajes, o para abrir debates en los que defienden a sus jefes o a sus organizaciones con el fervor que antes parecía reservado a los hinchas del futbol.
Asesinan a funcionarios, a policías, a investigadores, y a elementos del Ejército. Han intentado matar, incluso, a generales y diputados, algo impensable hace muy pocos años.
Atentan contra las oficinas de la prensa y contra su personal, y han convertido a México –según Reporteros sin Fronteras, la Organización de Estados Americanos y la Sociedad Interamericana de Prensa–, en el país más peligroso para los periodistas después de Irak. Y más lejos: han llevado a que muchos periódicos mexicanos anuncien que no harán más investigación sobre terrenos del narcotráfico, para no acarrearse atentados, en un país en el que los autores de desapariciones o ejecuciones de periodistas jamás son llevados ante la justicia.
El crimen organizado ha aprovechado bien la impunidad. En lo que va de 2007 ya desaparecieron a un reportero del diario Tabasco Hoy, Rodolfo Rincón Taracena; mataron a Martínez Ortega en Agua Prieta, y ejecutaron en Acapulco a Amado Ramírez, corresponsal de la mayor cadena de televisión de habla hispana, Televisa.
A principios del mandato de Calderón fueron extraditados a Estados Unidos jefes narco detenidos en administraciones anteriores. Casi a diario, las policías federales y los militares anuncian el arresto de células criminales o decomisos de droga. Sin embargo, estas acciones, que se publicitan de manera espectacular, no parecen ser suficientes.
Vicente Carrillo Fuentes, los hermanos Beltrán Leyva, Ismael “El Mayo” Zambada, Joaquín “El Chapo” Guzmán (este último fugado de prisión en el gobierno de Vicente Fox), Heriberto Lazcano, y otros identificados como las cabezas de los grupos más poderosos (y no de células operadoras) siguen en libertad. Y parecen ganar fuerza y espacios a diario porque en ese mundo, como en ninguno otro, lo que no mata fortalece: cada arresto y cada grupo desmantelado beneficia al que está agazapado, a la espera de su turno.
Flaco favor le habrá hecho Felipe Calderón al Ejército si su decisión de involucrarlo en la guerra falla. Como pocas veces, las fuerzas armadas tienen comprometido su prestigio a resultados tangibles, creíbles y definitivos.
EL PILAR DE LA ESTRATEGIA
Limitar el uso del Ejército en ciertas tareas tiene historia en México, y raíces muy profundas. Se remonta a Benito Juárez, un presidente elevado a icono. En el ámbito doméstico y en el internacional, las fuerzas armadas han sido sustraídas durante más de un siglo de tareas que en casi cualquier nación asumirían de manera “natural”. El país no aportó soldados a la Primera Guerra Mundial, y entró hasta 1942 a la Segunda conflagración sólo después de que dos de sus barcos petroleros fueran hundidos por la Alemania nazi. En tiempos modernos capoteó las presiones para que jugara un rol activo en las guerras de Afganistán y de Irak, a pesar de las presiones ejercidas en su momento por el principal socio comercial y vecino, Estados Unidos, y asumiendo las consecuencias de un enfriamiento en las relaciones bilaterales, que habían jurado, meses antes, un estrechamiento sin precedentes.
En política interior, el cuerpo armado tuvo enorme poder después de la Revolución de 1910. A pesar de que el país fundó la modernidad en los líderes militares, éstos fueron desplazados de actividades civiles en un proceso que duró casi 50 años, y para finales de los 60 ya no asumieron carteras políticas (como la presidencia del gobernante Partido Revolucionario Institucional, PRI, entregada en 1966), o de gabinete, que durante la primera mitad del Siglo XX le fueron permitidas, más allá de la cabeza de la Secretaría de la Defensa Nacional, su ámbito natural.
Y de igual manera, casi con la misma determinación, el Ejército fue excluido de la lucha contra el narcotráfico. Aunque contenerlo en estas tareas no está inscrito en principios ideológicos que se aplican en conflictos internacionales (la alternativa por la autodeterminación de los pueblos y la llamada “Doctrina Estrada”); pese a que tampoco era parte de la inercia moderna de separar a los militares de la vida civil y política, el combate al narcotráfico le estaba vetado. Hasta el gobierno de Felipe Calderón. En el pasado, las fuerzas armadas participaron, sí, en operativos conjuntos, como el que derivó del asesinato sobre suelo mexicano, en 1985, del agente encubierto de la DEA (Drug Enforcement Administration) Enrique “Kiki” Camarena. En aquellos años, los gobiernos de México y Estados Unidos entraron en una confrontación sin precedentes para la que el entonces presidente Miguel de la Madrid no dudó en disponer de los militares. Policías y comandantes civiles, oficiales y soldados acabaron en unos años con una generación de criminales y dieron golpes espectaculares. Pero una vez alcanzados objetivos, por lo menos ante la opinión pública –y cuando menguó la presión de Washington– el ejército fue regresado a los cuarteles y la atribución fue reconfirmada a la Procuraduría General de la República (PGR).
Los motivos para no involucrar a los militares en el combate a las drogas fueron muchas; varios de ellos aplican todavía hoy. Se entiende mejor en su contexto. Por ejemplo: entre los años 70, 80 y 90, con una creciente insurgencia, México fue señalado en Estados Unidos y en Europa como una dictadura disfrazada por el poder hegemónico del PRI y la falta de apertura para la oposición. Sacar al Ejército a las calles entonces, aunque fuera con la intención de desarticular al crimen organizado, habría confirmado sospechas y acarreado fuertes señalamientos del exterior, y no se diga internamente.
En las décadas 60 y 70, el país vivió un brote de descontento social que en el terreno urbano llevó al asesinato de estudiantes en octubre de 1968; en el campo se reportaron levantamientos armados de guerrillas que también fueron aplastadas, como la de Genaro Vázquez o la de Lucio Cabañas. Si las fuerzas armadas, acusadas de opresoras, hubieran sido abanderadas oficialmente –hay que recordar que la llamada “guerra sucia” contra los guerrilleros era “extraoficial”– para combatir el tráfico de drogas, habrían sido llevadas a Guerrero, Oaxaca y otros estados del sur en donde se siembra amapola y mariguana desde hace décadas, pero en donde se concentraba la gran mayoría de los focos de resistencia campesina, cuyo combate clandestino arrojó quejas por violaciones de derechos humanos que todavía no terminan de aclararse.
Otra razón para no meter al Ejército en el combate de las drogas fue, durante años, el temor a que sus oficiales fueran corrompidos por el dinero del narcotráfico. El análisis de los últimos años confirman que es posible. Generales como Jesús Gutiérrez Rebollo, Francisco Quirós y Mario Arturo Acosta Chaparro, y otros oficiales de mediano rango, fueron comprados por poderosos narcotraficantes en los 90 y dieron a las fuerzas armadas una mala fama que no necesitaba: finalmente, la guerra contra las drogas no era la suya. Fueron llevados a juicio, pero la herida quedó abierta. Aunado a lo anterior, otro fenómeno reciente alimentó más esta variable de la duda: los “Zetas”. Según varios reportes y declaraciones de los mismos detenidos, muchos de los miembros de esta organización paramilitar al servicio del Cártel del Golfo que comandaba Osiel Cárdenas –quizás la más sangrienta que se tenga memoria– son soldados u oficiales desertores del Ejército.
Pero de todas las razones que hubo para mantener al Ejército fuera del combate a los narcotraficantes, una se mantuvo casi completamente acallada. Si una Institución del Estado mexicano no podía ponerse en duda, era justamente las Fuerzas Armadas. Y ahora está en duda si cumplirá con éxito la tarea asignada por el presidente de México. Frente al crecimiento de la violencia y la radicalización en los métodos de los narcos para ejecutarse entre ellos o atentar contra el Estado, una pregunta llegará, inevitablemente: ¿Puede, el Ejército, con el narcotráfico? Y si la respuesta es no, a seis meses o a un año de habérsele involucrado, vendrá la otra pregunta derivada: ¿valió la pena exponerlo a un fracaso, después de mantenerse como uno de los pilares de la Presidencia de la República, como Institución fundamental de los mexicanos?
EJÉRCITO POPULAR
A diferencia de muchas otras fuerzas armadas en América Latina y en el mundo, y a pesar de sus altibajos en algunos momentos del Siglo XX, el Ejército mexicano es considerado una Institución con gran arraigo popular. México cruzó por una revolución que permitió la refundación del país, y los militares fueron pieza central en el proceso. De sus filas han salido personajes de gran presencia: Lázaro Cárdenas, por ejemplo, gobernó de 1934 a 1940 y sigue siendo un personaje tan respetado que en algunas regiones de México aún hoy se le llama “tata”, es decir, “padre”. Además, el Ejército está formado por gente del pueblo, y la carrera militar es una opción viable para escalar en la sociedad, algo que no se ve en otras fuerzas armadas, que son usadas para dar carrera a los hijos de las élites. El ejército de Chile es un buen ejemplo de ello.
Los narcotraficantes han enlutado a miles de familias durante años, y aunque en algunas regiones son protegidos, las encuestas dicen los mexicanos respetan la autoridad moral de sus fuerzas armadas. De hecho, según la encuestadora Parametría, 89% de los mexicanos estuvo de acuerdo en enero de 2007 en que el Ejército participara en la lucha contra las drogas… aunque eso no quita que mantengan sus dudas sobre el resultado de la actual campaña: en enero de 2007, 49% de los mexicanos consideraba que los narcos podían ser controlados, contra un 44% que opinaba que no. A marzo, la percepción cambió: 50% cree que no pueden ser sometidos, y un 46 piensa que sí.
Esto dimensiona qué tan importante es, no sólo para Felipe Calderón, sino para los mexicanos en general, que esta guerra sea ganada por el Ejército.
Los fracasos de las policías civiles en el combate al narcotráfico siempre se diluyen. Pocos recordarán quiénes fueron los estrategas de las políticas contra el crimen organizado en los 80, o en los 90, por decir. Pero el fracaso de los militares cuenta como derrota de un ejército. Y las derrotas de los ejércitos no se borran tan fácilmente: hay que pensar en cómo se ha mantenida viva en la memoria –usando al ejército estadounidense como ejemplo– la guerra de Vietnam; o cómo impacta hoy la evolución del conflicto en Irak.
De allí que cada vez sea más urgente para el Ejército mexicano y para su Comandante Supremo, Felipe Calderón, mostrar resultados contundentes. A la voz de ya.
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considero que aunque se meta el ejercito para la lucha del narcotrafico pienso que nunca se va acabar, y arriesgan bastante la vida de los militares tambien deben d entender que tienen familia
Mi estimado:
Muy buen artículo. La información de la violencia del narco, nos agobia en estos días y eso que dicen algunos, es tan solo el principio.
Me pregunto y te pregunto ¿Habrá algún fin? ¿Y después del ejército, qué sigue?. Tengo la impresión que en esta guerra, no hay una estrategia, tan sólo una lucha sin cuartel.
BF
Hola:
Soy estudiante de periodismo y estoy investigando el tema de la tragedia de Virginia Tech y me gustaría que me ayudara para desarrollar mejor este caso y ver las variables que provocaron esta masacre. Una opinión fundada de las razones e influencias que pudo tener este muchacho, así como comparar esta tragedia con otras acontecidas antes como el memorable caso de Columbine.
Esperando una pronta respuesta y agradeciendo de antemano cualquier ayuda, les envió mis cordiales saludos.
Samara Muñoz.
Estudiante periodismo.
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[...] EL UNIVERSAL reseña este día que el representante en México de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, el italiano Amerigo Incalcaterra, dijo ayer viernes que no es aconsejable que el gobierno mexicano ocupe al Ejército para combatir al crimen organizado. “Nosotros siempre hemos dicho que la utilización de fuerzas militares en tareas de seguridad interna es desaconsejable, justamente por los riesgos al que se someten las propias fuerzas militares que están capacitadas para hacer otro tipo de trabajo, como salvaguardar la soberanía nacional y no para tareas de seguridad interna”, dijo Incalcaterra a la prensa. “El Estado mexicano tiene las capacidades suficientes para poder enfrentar este fenómeno gravísimo que es el crimen organizado y esperamos que utilice los medios dentro de una estructura de un Estado democrático” , señaló el representante de la Organización de las Naciones Unidas. “Pero si la utilización de las fuerzas militares se hace, pues el Congreso mexicano tendrá también mucho que decir”, agregó, según EL UNIVERSAL. [...]
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sin duda es un buen reportaje, el hacer una remembranza cronologica del inico de todos estos sucesos, el ser frontal (directo) con los comentarios aducidos a un presidente y mas aun a nuestros fieles y entregados guerrero aguilas y jaguares (Fuerzas Armadas),es de un gran valor y mas aun uno como ciudadano reconocerlo, pero desearia que asi como aplica una critica constructiva sobre estos terribles acontesimientos, seria de mucha ayuda expresar alguna lineas que motiven a nuestros soldados y elementos que combaten estos acontesimientos; un agradecimiento por compartir este reportaje y en hora buena
lo mejor seria que dejara
las cosas como siempre. ya es suficente con lo que emos vivido durante este tiempo de “lucha contra el narcotrafico”.
lo unico qu eesto a causado es la muerte de personas inocentes (policias , soldados , siviles y mucha gente que nadamas por la mala suerte de aver pasado)
!!!!AHORA QUE MAS SIGUE ¡¡¡
[...] El presidente Felipe Calderón Hinojosa descartó en Bruselas que el Ejército mexicano, como institución, sea puesto en riesgo por los operativos de seguridad impulsados desde el gobierno federal. “El Ejército cumple tareas que están en el marco de la ley, de sus atribuciones y responsabilidades de colaboración con las autoridades civiles en el cuidado de la seguridad interior”, expuso el Ejecutivo federal durante su segundo día de trabajo en Europa, según MILENIO. En conferencia con los medios de comunicación que lo acompañan en su segunda gira de trabajo por el Viejo Continente, Calderón Hinojosa externó su confianza en que pronto se aclaren los hechos ocurridos la noche del viernes pasado en Sinaloa. El pasado 1 de junio dos mujeres y tres menores de edad que viajaban en una camioneta cerca del poblado de La Joya, en la sierra de Sinaloa, fallecieron durante un tiroteo en un retén, suceso por el que 19 soldados son investigados. El mandatario negó que se analice un posible riesgo al Ejército mexicano como institución, tras la muerte de varios civiles en acciones militares y la detención de tres oficiales y 16 elementos de tropa por el tiroteo en Sinaloa. Aseguró que tanto de las fuerzas armadas como las autoridades civiles están haciendo una “exhaustiva investigación” al respecto, al tiempo que él estará atento a sus resultados, dice MILENIO. [...]
FELIPE CALDERON ESTA ALIADO CON EL CHAPO GUZMAN 21/06/07
de que fuentes ustedes aseguran que el presidente calderon esta trabajando con el narcotraficante joaquin el chapo guzman,por que yo e escuchado comentarios ¨callejeros¨ ,eso es lo que decian de fox que lo dejo ir en el primer mes de su sexenio,y ademas es sobrino politico de marta sagun,quesque hasta le regalo una silla para montar con vestiduras de oro.bueno…eso dice el populacho..pero por algo sera no…
yo soy un oficial del ejercito mexicano y considero que para que la lucha contra el narco sea efectiva el gobierno debe bloquear los recursos economicos de los narcotraficantes decomisando todas las propiedades, empresas dedicadas al lavado de dinero ademas de un estricto control de la procedencia de los ingresos del narco para poder mermar el poderio que han adquirido durante tantas decadas. Gracias
Yo soy un exmilitar orgulloso de la vida que me dio el Ejercito Mexicano; considero que si se puede terminar con el narco y la corrupsion siempre y cuendo la gente comun hablese de diferentes clases sociales en donde se inmiscuye la desigualdad.Para empezar ya dejemos de ser un pueblo sufrido y quejoso que solo se lamenta de lo que sucede(el pobre, porque es pobre; el que tiene por quiere mas, y el que tiene mas porque no puede dormir pensando como cuidar lo que tiene)ya es ora de levantarse y gritar asia una verdadera libertad, como? haciendo cumplir las leyes sin la idea de quien las cumple son una bola de ners que se complican la vida, no señores, esa es una mentalidad mediocre y absurda que muchos diputados y senadores aprovechan, si por nosotros estan en esas sillas ya es hora de quitarlos bajarles su jugoso sueldo y poner a uno de nosotros que si funsione, recuerden que para logarlo habra sacrificios pero el futuro sera mejor,. y lo que hace el presidente calderon es una buena ofenciba que nosotros como mexicanos hay que apoyar denunciado al vago y malviviente que tenemos como vecino eh incluso como familiar que se dedica al comercio informal , al narco menudeo o simple y llanamente es una cancer para la sociedad, ya deje se meieditos tontos y de complejidades, se de la familia o no, el dia que este usted en la tumba nada habra importado.
gracias a dios la justicia divina existe
Se requieren hacer uso de todos los recursos del Estado para desorganizar y derrotar a las bandas de narcotráficantes, pero sin que exista una profunda reforma del sistema de justicia penal, que incluye a los jueces, sistema penitenciario y policia, poco se habra logrado. Una limpia en el sistema de financiación de los partidos politicos para enviar a la cárcel a políticos que usen dinero del narcotráfico, es tan importante, como la reforma policial en México
arriba el ejercito mexicano y los narcos nos la van a venir a pelar
AMEN
POR SU PUESTO QUE ES EFECTIVA Y NECESARIA LA PARTICIPACION DE LAS FUERZAS ARMADAS MEXICANAS EN LUCHA CONTRA EL NARCOTRAFICO, AUNQUE INTEGRADO DE HUMANOS CON CUALIDADES Y DEFECTOS SON RELATIVAMENTE MAS CONFIABLES, DISCIPLINADOS Y CON SOLVENCIA MORAL SUPERIOR A LAS DEMAS AUTORIDADES CIVILES. ADEMAS SE DEBE DE SABER QUE ESTAN ACTUANDO BAJO EL MARCO JURIDICO QUE ESTABLECE NUESTRA CARTA MAGNA, SIMPLEMENTE SE TRATA DE SANAR LA INEFICIENCIA DE TODAS LAS AUTORIDADES CIVILES DONDE EL CONCEPTO DE LEY, JUSTICIA, MORAL ES UNA UTOPIA O UN CUENTO FANTASTICO DE COLOR DE ROSA. SE DEBE DE APROVECHAR ESE IMPETU CONTRA EL CRIMEN QUE TIENE EL PRESIDENTE CALDERON. YA ERA NECESARIO A LA VOZ DE YA UN PRESIDENTE CON ESA VISION AUNTENTICA DE ERRADICAR EL NARCOTRAFICO DE ESTE PAIS. NO ES UN TEATRO LO QUE HACE EL EJERCITO, ME CONSTA LA ACTUACION DE LAS FUERZAS ARMADAS EN LOS ESTADOS DE INCIDENCIA DE ENERVANTES, MIENTRAS EL HATO POLICIAS OBESOS, A. M. P. F. SE RASCAN LAS GONADAS , O ROBAN A LA CIUDADANIA EN RETENES NO AUTORIZADOS, USANDO GENTE QUE NI SIQUIERA SON AGENTES O AUTORIDAD ALGUNA QUE DE LA MANERA MAS CINICA PIDEN MORDIDA. HACIENDOSE PENDEJOS POR UNOS PESOS. MIENTRAS PARALELAMENTE PERSONAL DEL EJERCITO SE ENCUENTRAN DESTRUYENDO CIENTOS O MILES DE HECTAREAS DE MARIHUANA Y AMAPOLA EN LAS SIERRAS DE OAXACA, GUERRERO, MICHOACAN, NAYARIT, DURANGO, CHIHUAHUA, SINALOA, ENTRE OTROS LUGARES, ASI COMO TAREAS DE INTERCEPCION DE CARGAMENTOS DE DROGAS EN LA FRONTERA NORTE DANDO RESULTADOS EXTRAORDINARIOS, QUE NINGUNA DEPENDENCIA QUE LE TOQUE EL COMBATE AL CRIMEN HAYA DADO, RECORDEMOS LOS ULTIMOS TRES ASEGURAMIENTOS DE TONELADAS DE COCAINA EN YUCATAN, EN TABASCO, EN MAZATLAN, EN COLIMA. LOS PUESTOS DE CONTROL QUE ASEGURAN TONELADAS DE ENERVANTES COMO EL DE SAN LUIS RIO COLORADO , SONORA, EL DESENGAÑO , SINALOA, EL ZORRILLO, BAJA CALIFORNIA EL KM 21, BAJA CALIFORNIA SUR, LAREDO. TODO SIN PRESUPUESTOS ESPECIALES, SOLO USANDO TRABAJO Y ASTUCIA, RECURSOS DE FORTUNA Y SOBRE TODO VOCACION, PUESTO QUE PASAN MESES FUERA DE SUS CASAS, ANTEPONIENDO SU INTERES PERSONAL ANTE TODA SITUACION, SOPORTANDO INCLEMENCIAS FISICAS, SOCIALES Y MATERIALES SOLO POR DAR CUMPLIMIENTO A SU NOBLE LABOR, OLVIDANDOSE POR EXIGENCIAS DEL SERVICIO QUE EL MILITAR ES PADRE O MADRE, HERMANO, HIJO, UN SER HUMANO CON NECESIDADES MATERIALES Y EMOTIVAS COMO CUALQUIER OTRO. DA SU VIDA SOLO POR CONVICCION A SUS VALORES A SUS IDEALES. NO PENSANDO EN RIESGOS SINO EN SOLO DAR RESULTADOS SATISFACTORIA O EXCELENTEMENTE PARA HACER MAS LLEVADERA Y RESPIRABLE LA VIDA EN ESTE PODRIDO PAIS. TODO POR QUERER VER UN MEXICO MEJOR PARA LAS FUTURAS GENERACIONES.
VAN BIEN, ADELANTE CON SU LABOR. MIS MEJORES DESEOS PARA LOS HERMANOS DE LAS FUERZAS ARMADAS Y MI SENTIR POR LOS CAIDOS EN ESTA GUERRA. EN ESPECIAL POR EL TTE. CACERES ORTEGA LA “PARKA” QUE FUE COBARDAMENTE ASESINADO POR LA ESPALDA EN COAHUILA CON OTROS TRES OFICIALES MAS, CUANDO SE ENCONTRABAN HACIENDO COMPRAS NAVIDEÑAS EN SU TIEMPO LIBRE. SU SACRIFICIO NO SERA EN VANO ESTOY SEGURO. QUE DIOS LOS BENDIGA. ESO NO NOS AMEDRENTARA, ESPERO SI ALGUN MILITAR DE ALTO RANGO LEA ESTE COMENTARIO ESO NO LOS AMEDRENTE, USTEDES EN SU ALMA MATER JURARON BANDERA, JURARON DEFENDER ESTE PAIS HASTA ALCANZAR LA VICTORIA AUN ASI ANTEPONIENDO SU INTERES PERSONAL O PERDIENDO LA VIDA, OJALA LO PUEDAN CUMPLIR. DIOS LOS BENDIGAS GENERALES, JEFES, OFICIALES Y TROPA QUE INTEGRAN LAS FUERZAS ARMADAS!!!
Si el ejercito es eficiente o no en cumplir la mision que se le encomendo finalmente se comprobara.
Sobre la cuestion de si valio o vale la pena exponer el prestigio de la fuerzas armadas, pienso que vale la pena. Pienso que es mejor ver la realidad que vivir con una venda en los ojos. Si el ejercito fracasa en esta mision y no es eficiente, es mejor que nos demos cuenta de ello hoy…
Si vale la pena, porque finalmente cualquier institucion que ostente mucho prestigio tendra que probarlo.
Si las autoridades civiles han mostrado su incompetencia para los a suntos de seguridad y narcotrafico, que le que da al estado mexicano?, recurrir a una institucion sobre la que el pueblo tenga su plena confianza,las fuerzas armadas.
Expreso mi total confianza a las fuerzas armadas en que pueden someter al narcotrafico y a la delicncunecia organizada.
Solo quiero que alguien me ESCUCHE!!!!!!!
En Nuevo LAREDO, TA donde vivo los narcos estan donde quier, seamos REALISTAS en LAREDO TAMAULIPAS los ZTAS reinan como reyes, tienen comprados los periodicos, las radios, hasta la POlICIA QUE VERGUENZA !!!
Creo que felipe Calderon tiene que esforcarse aun MAS, y peliar MUCHO MAS CONTRA LOS NARCOS, ZTAS que violan alas mujeres aquy en LAREDO y MEXICO!!
NO me sorprende de que el dia de manana amanesca YO MUERTO por HABLAR DE MI PAIS, MI GENTE y SUS PROBLEMAS!!
Q VIVA Laredo MX Y SINO K CH#$%^#%!@&!#@$
MEXICO esta jodido por tanta corrupcion de los politicos y de quienes viven del erario publico . Los politicos todos sin exepcion crearon lo que hoy se vive en MEXICO inseguridad ,se esta en manos de la delincuencia por que se tolera , por que muchos politicos tienen intereses con delincuentes si quieren terminar lo que se vive hoy por hoy en MEXICO empecemos por los servidores publicos y sentiremos un ambiente de que si podemos con el mal que agobia toda una nacion .
MI querido alex… como siempre es un gusto leer tus articulos
un abrazo..
jorge gonzalez cariño
estamos pendientes.
hechales muchas ganas spero q no te agarren pendejo
porq sino vas avaler verga ese
asi q cuidate mucho no te andes con mamadas
porq yo soy la vanda d los ztas ahi sta mimetro flog chido carnal uidate
aver cuando me pasa tu co
rreo
sale melanso