Leer en voz alta
12/6/06 4:07 PM por Alejandro Páez Varela¿A quién le importa esto? Ni a mi. Pero va. Les juro: vale más gastar el tiempo en saber los pormenores del asesinato de Valentín Elizalde, que esto. Leer en voz baja es parte de un texto largo que publiqué en la antología “Camas Separadas” de CAL Y ARENA. El video es de The Ramones cantando What a wonderful world de Louis Armstrong. Empieza algo mamila pero no encontré otra versión. Zas. Va. Nos vemos luego que ando en la depre. Saludos.
Me quedo dormido con la luz prendida y la tele a medio volumen y, claro, no descanso igual. Leo de noche para dejar de darle vueltas al mismo tema, y cuando llegan electrochoques del pasado no despego la vista del libro y leo en voz alta y así me prohíbo pensar. O recordar. Qué verbo, éste último: lo amarro con cadenas, lo meto en un baúl y lo lanzo al fondo del mar. Nadie lo intente. Recordar es el hilo irremediable que une tu casa del trabajo, y tu oficina de la otra. Sucede cuando el semáforo está en rojo; mientras abres un programa de computadora y cierras el otro. Recordar habita el instante entre que le das vuelta a una página de periódico y empiezas la siguiente; entre que pides la cuenta del desayuno del domingo y la pagas y buscas películas –que no verás– en la cartelera y terminas por invitarte, a ti mismo, a cenar, en casa, con vino, y luego a prender la BBC y a leer, leer a veces en voz alta para no volver a lo único que puedes hacer bien en estos días: recordar.
Los discos y las películas. Dos temas. No tienen idea. A veces compro la música que a ella le gustaría, y a veces la que sé que no le gustaría. (La voluntad de dos que se separan es, como comprar discos, un gran capricho). Al cine no he regresado. Intenté y no pude. Para colmo, en aquellos primeros días tuve un sueño: estaba en una sala a oscuras y ella me llamó desde abajo, desde la salida. Cuando me paré para seguirla, me di cuenta que estaba sentado junto a un perro y me gruñía. Volví al asiento y la bestia se calmó. Ella no regresó. Ya no me levanté. No voy al cine, por supuesto que no. ¿Quién podría sin ella? ¿Quién, después de ese sueño? A lo más que llego, si alguien me acompaña, es a comprar un hotdog. Y salgo destapado. Ojalá nunca permitan perros en las dulcerías. Faltaba más.
Paseo por la cocina. Tengo consomé y sopa casera y hasta unos chiles rellenos en el congelador, pero prefiero unos burritos de microondas. Asquerosos. Debo dejar de hacer el súper a las 12 de la noche por este y otros detalles, como encontrarme a otros de pantuflas como yo, o esos briagos (también como yo) que pasan la vida contando peso por peso frente al chavo con acné de la caja, que se toma este ejercicio diario con calma.
Dicen que en la calle ha bajado la temperatura. Me alegro haber construido este bunker dentro de mí: hasta acá no llega el ruido (o el frío) del mundo exterior, aunque a veces creo que debería salir un rato de día, ya saben, por el aire puro, por el sol, por la gente que camina en el parque, por los deliciosos chicharrones de harina y por los libros que no he comprado porque le gustarían a ella, o no (o ya no estoy seguro).
Está claro que el amor sólido viene con las partidas. Que si querer requiere esfuerzo, desamar es tarea de gente ruda. Yo no soy rudo. Por eso duermo con luz y tele prendidas; por eso leo en voz alta y sueño con perros.
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Comentarios (7 comentarios)
Me gustó leer el texto con esa música de fondo y con el frío que está haciendo acá en el norte…
¿habrá pronto textos en ‘hasta atrás’?
Saludos
C. M. / Diciembre 7th, 2006, 8:49 pm / #
¿Qué pasa?
“Ya es hora de que se despierten del sueño…”
Be Happy!!
María Antonieta / Diciembre 8th, 2006, 9:43 pm / #
“Está claro que el amor sólido viene con las partidas”
termine de leerlo y di un suspiro nostálgico… es la temporada de los recuerdos
Gracias
Pao Praga / Diciembre 10th, 2006, 2:36 pm / #
Alejandro:
Te dejo acá unas cuantas citas que he reunido en momentos como los que estás pasando. Estoy segura de que te van a gustar o a llegar o a permitirte echarle más sal al animal, como dice Lili Felipe.
un abrazo invernal (es decir, triste y asqueado con la melcocha navideña consumista),
Cecilia
Billy esperaba que los tralfamadorianos se sintieran desconcertados y alarmados ante las guerras y demás reacciones criminales de los terrícolas. Suponía que la ferocidad y el excesivo uso que se hacía en la Tierra de las armas les haría temer por la destrucción parcial o total del Universo. La ciencia ficción alentaba este pensamiento. Kurt Vonnegut
Siempre que cuentas algo, terminas por echar de menos a alguien. Holden Cauldfield
Mike había estado demasiadas veces en la cárcel como para no ser bueno. Dalton Trumbo
Todo me pertenece porque soy pobre. Jack Kerouac
Empecé a convertirme en una mujer que va de las penas a las carcajadas sin ningún trámite, que siempre está esperando que algo le pase, lo que sea, menos las mañanas iguales. Odiaba la paz, me daba miedo. Catalina Guzmán
No sabíamos que el silencio iba a tomarnos de la mano. Compadre Lobo
… con su vocecilla le hablaba al Sol y le contaba que sentía muchísimo que le hubiéramos hecho algún daño. Comprendí que seríamos amigos de por vida. Claire
El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverte parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio. Polo
¿Qué harás todos los días desde que no te veo? José Emilio Pacheco
Quizás su nombre tenga algo que ver con la nostalgia. Jorge Martínez
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Jaime Sabines
Se rió, pero la risa se le heló en maravilla. ¿A quién había querido, qué había querido hasta entonces? El amor había sido para él un poco de aserrín y cenizas. Los goces que le había dado parecían infinitamente insípidos. Se asombraba de haberlos soportado sin bostezar. Orlando
Me doy cuenta de qué persona tan terriblemente civilizada soy… la necesidad que tengo de gente, conversaciones, libros, teatro, música, cafés, tragos, etcétera. Es terrible ser civilizado porque, cuando se llega al final del mundo, no se tiene nada para soportar la soledad. Henry Miller
Cecilia / Diciembre 11th, 2006, 10:23 am / #
Alejandro,
Solo quiero agradecerte una cosa: que con tu escrito me hayas hecho sentir la nostalgia al recordar que alguna vez tuve un amor que creí verdadero y que se fué muy lejos de mi… y para siempre!. Ahora te mando saludos desde tu natal Cd. Juárez, a donde, por las extrañas cosas del destino me ha traido el verdadero amor… Es la primera vez que te leo, pero soy una ferviente admiradora de todas aquellas personas que me hagan sentir tanto a través de las palabras…Te mando Un abrazo congelado desde tu desierto.
Fabiola / Diciembre 15th, 2006, 3:38 pm / #
12
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangunlan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entregan.
Oliverio Girondo
Tania / Diciembre 16th, 2006, 12:00 pm / #
Te mando un abrazo!
boo / Diciembre 19th, 2006, 6:34 pm / #
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