Ene
PLUMAS DE AVE EN LAS CORRIENTES DEL DESTINO. MI DESPEDIDA DE EL UNIVERSAL
Me dediqué a buscar esta frase: “Los hombres no son montañas”. Indagué en Google, en sitios específicos y en varios libros. Nada. Como si se la hubiera tragado la tierra. Juraba que era de Confucio; de su maestro, Lao Zi, o de su alumno Zhu Xi, de quienes leí cuando era un adolescente de un librito amarillo cuya pasta decía simplemente así: “Confusionismo”. Amplié el espectro a cualquiera de los maestros de la filosofía china, de los confucionistas hasta los mohistas. Nel, no, nada de la frase. ¿Me la inventé? No creo. No doy para tanto. Quizás me faltó tiempo y precisión de búsqueda. Cuando la leí, me sorprendió a tal extremo que la recuerdo bien y recuerdo también que no me llegó de la nada. ¿De dónde la saqué, pues? Qué importa. Se queda como tarea ubicarla. Si alguien sabe de ella, como con el unicornio azul mentado, les ruego información: apaez@diasiete.com y paezvarela@gmail.com, o en el blog: alejandropaez.net.
“Los hombres no son montañas” se refiere a una cosa: a que los hombres siempre se vuelven (nos volvemos) a encontrar. Que a diferencia de las montañas, somos frágiles y la vida nos mueve caprichosamente de un lado a otro pero siempre permite el reencuentro. Somos plumas de ave depositadas en las corrientes de aire del destino. Ah, el destino (y ahora sí, cito a Confucio): “El cielo gobierna los acontecimientos del mundo sin ser visto; esta acción oculta del cielo es lo que se llama el destino”. Y allí tiene usted que esa acción oculta del cielo, el destino, nos lleva a encuentros y desencuentros… y reencuentros. Nuestra fragilidad, nuestra movilidad y el capricho del destino permiten que los individuos, a diferencia de las estáticas montañas, nos volvamos a encontrar.
Esta es mi última columna en EL UNIVERSAL. Agradezco al Licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz y al Licenciado Juan Francisco Ealy Jr. por la enorme oportunidad de ser parte de su empresa. Su trato fue siempre noble y generoso conmigo hasta el último día. Gracias. Me guardo el recuerdo con agradecimiento. También agradezco a Roberto Rock por el espacio que me concedió estas semanas. Y a Jorge Zepeda Patterson, amigo entrañable, quien me invitó al proyecto periodístico de altos vuelos que es El Gran Diario de México. Pero principalmente agradezco a mis lectores por su atención. Son ustedes los que hicieron que 2008, 2009 y 2010, años en los que escribí en estas páginas y en diferentes espacios, sean inolvidables. Tan inolvidables como un hijo: mucho de lo que dije aquí ha quedado en un libro, No Incluye Baterías (Cal y Arena 2010), de reciente publicación.
Otros deberes me reclaman. Corrientes del aire del destino mueven otra vez la pluma de ave. Los hombres no son montañas: nos veremos (o nos leeremos) otra vez. Gracias por todo. Gracias. Adiós.





Hola Alejandro.
Mucha suerte en los proyectos y deberes que reclaman tu atención. Te sigo desde hace algún tiempo, un par de años creo, siempre disfrutando mucho de tus letras.
Espero no dejes de publicar aqui.
Saludos.
Hola
Cómo que te vas Alejandro!!!!! Y ahora a quién voy a leer los miércoles?? Debo confesarte que de tus columnas extraje varias frases que hice mías, además de que varios de tus artículos los difundí entre mis amigos y a más de uno le gustaron. Sin saberlo fuiste el tema de varias conversaciones. Espero seguir leyendote en Día Siete o donde sea. Por favor, avisa si es que escribes en otro sitio. De verdad que me va a pesar no leerte……
Alejandro:
Hasta hoy pude leer tu última columna en “El Universal”, por cuestiones de trabajo. Debo reconocer que te extrañaré; los miercoles eran buenos días porque eran miércoles de Páez.
Ni modo! Supongo que la vida es así, llena de cambios. Éxito en tus nuevos proyectos
:D, un abrazo!
http://www.taringa.net/posts/arte/8205410/Asesinado-en-el-mundo-de-las-bestias.html
Te leo desde hace tiempo, Fadanelli o Pérez Gay me llevaron a tus letras. Leo diariamente revistas, y algunos blogs sobre el narco, por aquello de informarse ¿? o para descubrir que algún día sean días buenos y no haya noticias. Leí una reseña sobre tu libro sin baterías, de ella se deduce o pareciera ser lo mismo, malas noticias, las noticias de siempre, pero al abrirlo me sedujiste de nuevo. Ojalá en unos años, porque no digamos meses, el contexto de esas letras sea un poquitito mejor…Salu2
escribes poca madre! tengo rato leyendote por aqui! salte de donde quieras pero no dejes de escribir!
saludos y exito en tus proyectos
yo también extraño los miércoles de Páez!!! se queda un gran vacío…
vaya me causa un poco de tristeza no poder leer cada miercoles tus textos pero si es para bien, pues genial ….solo espero que no dejes de escribir aqui !!!!! ..porfavor
Yo también leo primero la última pagina de la Día Siete primero cuando veo que tu escribes! Me encantan tus escritos y los extrañaré al igual que muchos aquí, pero sólo dejas El Universal? o dejarás también éste blog? dinos dónde te podremos seguir por favor!
Gracias y suerte =)
Te recomiendo veas las cartas entre Louis Claude de Saint-Martin y el Barón Kirchberger von Liebestorf (precursores del movimiento teosófico del siglo 18). San Martin le dice a Kirchberger: “But we will leave this to some future time; mountains do not go to meet each other; but men are not mountains, and perhaps, some day, the star of peace and justice will rise on my country and on my life. Then — I will not say what I will do; but my heart knows it, and you may repose upon it.”
De esa frase derivan canciones, poemas y hasta sermones de tele-evangelistas gringos.
Saludos y buena suerte
El agradecimiento de tus lectores es la mejor noticia.