Dichos, vecinos y mujeres
11/5/06 3:21 PM por Alejandro Páez VarelaHe creído siempre que con los dichos sucede como con las pequeñas herencias familiares: se aceptan tal cual, sin chistar, sin moverles una coma, sin pintarles dibujitos. Si es el cucú de tus abuelos, va de la caja que te envió tu mamá a la pared, sin barnices y sin relojero, así las manecillas tengan medio siglo sin moverse: 12:05 para la eternidad. Consideré sacrílego que la gente los descompusiera o los “ajustara” (los dichos) (y los relojes heredados). Y no es que sea yo don dichitos (mucho menos don herencias); de hecho, no se crean que los tengo en mi menú de muletillas de diario, y vaya que tengo muchas. Pero si alguien en la mesa de junto dice que “más vale prevenir que para luego es tarde”, me cambio de lugar gruñendo. No se de dónde la aversión.
Por muchas razones, he llevado una vida de trashumante; primero con toda la familia; luego con la mujer que amé tantos años; después solo. No creerían qué tanto me fortalece mudarme seguido: soy de los tipos que se aguantan bien por un tiempo, pero luego de un rato son insoportables. Por eso, por el bien común, no tener amigos en los vecindarios parece lo más sabio. Si es absolutamente necesario, le hablo a uno o a dos amores o vecinos; pero hasta allí. Y cuando me voy, no me despido. Raro si lo hago. “A los amigos uno los escoge, a la familia no”, reza el popular. Debería sufrir una enmienda: “a los amigos uno los escoge, a la familia y a los vecinos, no”. Conste que la autocrítica no me va, pero soy pésimo vecino. Consejo: húyanme. Escucho música todo el día y toda la noche; reniego constantemente por la basura, los pasos en el departamento de arriba, los camiones que pasan a las 5 de la mañana.
Las herencias familiares y los dichos deben aceptarse tal cual, lo creo, me lo repito, pero también siento que hay casos de excepción. A los vecinos tampoco los escoge uno y, por lo menos en mi caso, he pasado más tiempo con ellos que con mi familia, o con mis amigos, o con las mujeres que, ahora me entero, están condenadas, en mi caso, a pasarme de largo sin dejar sino recuerdos que hacen de la piedra de mi vida una laja, plana, chata…
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Comentarios (Un comentario)
Como decía la abuela “Mas vale solo que mal acompañado…” No se ahora que tan “bueno” sea…
Un abrazo..
Tania / Noviembre 6th, 2006, 10:20 am / #
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