DARDOS: Mi generación
07/4/08 1:33 PM por Alejandro Páez VarelaMe siento en la barra de un bar y cuando ya hay bastantes copas como para entrar en confianza, el vecino me dice, después de un intercambio breve: “Qué meses, ¿no cree? ¿No siente que el mal humor y el desgano nos tiene atrapados?” Otro día una hermanita me acaricia el cabello y me responde: “No, hombre, no eres el único. Así andamos todos”. Me siento a comer y mi amigo de diario no habla. No le pregunto: asumo lo que ya sé. Veo los noticieros, camino por la calle, me subo al taxi, leo el periódico. Algo pasa, pienso, en este país. Los bares y los antros, llenos; cualquier oportunidad es buena para los tragos. Nadie cree en las reformas prometidas. Nadie compra la idea de que el gobierno “ahora sí” es honesto. ¡A quién le importa que ganen o pierdan su guerra!; mejor que Estado y narcos nos dejen en paz y detengan la masacre. Los jodidos son siempre los mismos: 40 millones o más; y los jodidos ganones que lucran con ellos son los de siempre, también: ahora se llaman Marthas Sahagunes, parece.
Contados son los que le exigen a los políticos que hagan su trabajo, pues. El país quedó en manos de los malos, malos: las Elba Esther, los Manlios Fabio, los Romero Deschamps y los Yunques; los curas cochinotes, los Bribiesca y cerdos afines, los inútiles Felipes, los Fox.
Me arropo en el departamento. Me cubro hasta la cara. ¡Ja! Mejor me salgo a caminar.
Hipnotizado, voy directo a la barra del mismo bar y el mismo parroquiano platicador se acerca. Le mando un dardo con los ojos para que se aleje. No quiero hablar. Me tomo varias rondas y de regreso pienso: ¡Cómo será maltratada mi generación por la historia! Por creernos el chiste de la democracia nos quedamos atrapados, esperando, fritos, paralizados.
Ahora sólo nos queda confiar en que un partido de futbol, unos tragos, una noche de entrepiernas o cualquier otra cosa nos saque, aunque sea por un rato, de la atrofia y la vergüenza.
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Comentarios (Un comentario)
Y dónde está entonces la responsabilidad civil?
La bronca, mi amigo, es que a la gente le parece más fácil hacer marchas un día que no interfiera con su vida cotidiana, vestirse de blanco, escribir en un blog, quejarse con sus compadres; que realmente hacer algo que valga la pena.
Como por ejemplo:
1) Si nos vamos a quejar del narco no sería mucho más sensato quejarnos del consumo que demanda que existan narcos, crímen organizado, sicarios, extorsiones y demás ramificaciones? Aunque sea un consumo moderado; no es este churro de mota ni esta línea de coca el aleteo de la mariposa que desencadena tsnamis en otro lado, no tan lejano?
2)Si nos vamos a quejar de la impunidad, pues quejémonos de nosotros mismos. Si a tí o a mí o a quien sea nos para el alcoholímetro, nos manda al MP y nos mantiene en una cáel por 25 horas, no no es más fácil pagar una módica cantidad? Si necesitamos llevar las perlas de la vírgen para el reemplacamiento de nuestro carro, no es más fácil pagarle a un coyote?
No digo que sea tu caso, pero me suena a lo que me suena la gente.
Con mucho o poco conocimiento de política e historia no se compensa la falta de acción y compromiso civil. Si yo por eso digo que lo que le falta a México no son mejores o peores gobernantes, son mejores ciudadanos.
Omar / Septiembre 9th, 2008, 2:50 pm / #
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