HIJOS DE LA TORMENTA
PUBLICADO EN DÍA SIETE
(Cuatro relatos bordeando el Kurdistán)
1. Mi padre, el aïdoun
Azad Shero Selim recuerda los halcones domesticados, las nubes a sus pies, la huerta familiar y las montañas siempre verdes o nevadas; el golpe de Estado, la persecución, la ocupación y la revuelta, el hambre, la sangre, la derrota. No olvida el día en el que Irán arrojó a su familia (y a otros muchos más) a las fauces de las huestes baathistas de Sadam Husein, después del fallido levantamiento de su pueblo, el curdo. No puede borrar los cantos que aprendió en la escuela, en los que se ensalzaba una patria mutilada por los mapas, y la cascada de obligaciones que llegó cuando Husein asumió el poder: obligado quererlo sólo a él, cantarle sólo a él, adornar las casas de te y los hospitales sólo con cuadros de él. Eso, o morir en prisión.
Porque era un niño, Azad no entendió en su momento qué tan terrible fue la humillación para su padre en el campo de concentración: él, Shero Selim Malay; radiooperador personal del Mullah Mustafá Barzani; el mismo que profetizó la liberación del Kurdistán como pronta e inevitable, llorando desnudo junto a sus hijos, frente a los militares que tomaron su pasaporte y lo marcaron con una leyenda: aïdoun, o caído en el frente de batalla. Qué tragedia, Azad, la del viejo Shero. Qué tragedia la del pueblo curdo: las potencias decidieron a principios del Siglo XX partir su nación en cuatro partes; dejaron un corazón mutilado que permanece así hasta el día de hoy: un pedazo lo tiene Siria, otro Irán, uno más Irak y la mayor parte, Turquía. Otomanos, británicos, turcos; fueron botín de los ejércitos expansionistas. Y la plaga final, la dictadura de Husein, terminó por reducirlos a fugitivos.
“Los británicos inventaron Irak, así que mi abuelo se convirtió en iraquí. Pero esa nueva palabra, Irak, siempre fue un enigma para él, y hasta su último aliento nunca estuvo orgulloso de ser iraquí, como tampoco su hijo, mi padre, Shero Selim Malay. Pero yo, Azad, era todavía un niño”.
Azad es el seudónimo de Hiner Saleem, peshmerga o combatiente nacionalista curdo, que logró escapar de Irak por Siria con un pasaporte falso a los 17 años, y encontró en Francia, después de vagar por Europa, la única nación que le dio asilo. Hoy dirige cine, escribe. Hoy recuerda.
Jalal Talabani, expulsado en 1975 por fundar el Partido Democrático Curdo, es hoy el presidente interino de Irak. Vueltas que da la vida. Durante la dictadura de Sadam, los curdos fueron parias. Los norteamericanos les dieron la espalda porque, ya los conoce el mundo bien, andaban de besito con Sadam Husein. Después, cuando el dictador se volvió enemigo, hace 15 años, en la primera Guerra del Golfo, los curdos regresaron al interés norteamericano.
Ahora, Estados Unidos tiene en este pueblo hermano la única palanca que puede permitir la estabilidad, frente al actual curso adverso de la guerra en Irak. Depende más de ellos que incluso de sus propias bombas, o de la voluntad de shiítas y sunitas, la gran mayoría, bastante ocupados con su propia guerra fraticida.
Parece que los curdos no quieren salvar a nadie. No quieren rescatar Irak, ni ser paracaídas de Bush. Quizá desean algo más: ¿qué tal unir las piezas del corazón partido en cuatro, su patria, el Kurdistán? Unir la nación que ellos, los occidentales, partieron sólo por el gusto.
Azad era entonces un niño. Han pasado muchas décadas desde que desapareció el Kurdistán de los mapas oficiales. Pero Azad todavía recuerda.
2. Poesía bajo las bombas
Hamza, Mohammad, Khaled y Laden fueron vistos por última vez en Afganistán. En Kabul, para ser exactos. Hamza, de 10, 12 años, leía frente a la cámara aficionada un poema dedicado al Mulláh Omar, máxima autoridad de los Talibán en ese momento. Caían las primeras bombas. Los cuatro hermanos cantaban y recitaban el Corán. Estados Unidos se cubría de luto; Nueva York olía a humo y Grownd Cero a muerte.
Un mes antes, en octubre de 2001, Abdullah Laden, otro de los hijos, habló con el Sunday Mirror de Londres. “A mi padre nunca lo atraparán”, dijo. Y narró cómo Osama bin Laden había emprendido la huída con 60 vehículos cargados de equipo satelital, y cómo su padre estaría ya en “el lugar más seguro del planeta”. Jamás lo entregarán, insistió, refiriéndose a paquistaníes y afganos. “Jamás lo encontrarán”, dijo, y contó cómo el sheik era tan precavido que había abandonado incluso los relojes para evitar “que lo detectaran los satélites de Estados Unidos”.
Osama bin Laden, se cree, tiene entre 23 y 50 hijos. Saad es el tercero de ellos. Se sabe que habla inglés fluido y que tiene un conocimiento importante en computación. Varios medios árabes confirman su creciente liderazgo dentro de Al Qaeda. Desde 2002, el Washington Post sostiene que Saad es el sucesor de Osama. El periódico árabe Asharq Al Awsat lo ha colocado como uno de los principales dirigentes, y junto con otros medios le atribuyó los bombazos del 12 de mayo de 2003 en Riyadh, Arabia Saudita, y los posteriores atentados en Turquía.
Otros analistas dicen, sin embargo, que Saad no debe considerarse un alto dirigente aún, porque la estructura de mandos de Al Qaeda es tan profesional que no permitirá que el parentesco influya en el crecimiento de uno de sus miembros. Los especialistas en terrorismo no niegan talento en Saad, por otro lado. Al contrario, insisten en que en este momento se habría convertido en una poderosa herramienta debido a un inesperado: su voz. Habla igual que su padre: mismo tono, mismo timbre, mismo acento. Igualito. No son pocos los que creen que varios de los mensajes de voz envidos en últimas fechas por “Osama” a la cadena de televisión de Qatar, Al Jazeera, fueron grabados por Saad.
Hay dos versiones sobre el paradero de Saad. Se dice que anda, como su padre, a salto de mata entre Pakistán y Afganistán, en la región pashtun. Otros informes apuntan a que se esconde en Irán, que desde hace dos años lo habría capturado/protegido/ocultado cuando cruzaba la frontera junto con un grupo de muyahidines. Unos más sostienen que es huésped no del Estado, sino de las milicias iraníes, lo que tendría mucha lógica, porque ya en el pasado han servido como garantes de un corredor de montañas y misterios que une Afganistán, Irán e Irak.
3. Un hombre a caballo
Tiene 49 años y vive en Oslo, Noruega. Nació curdo, en Sulaimania, en el norte de Irak, bajo el nombre de Najmuddin Faraj Ahmad. Se le conoce mejor como Mulláh Krekar, el enigmático líder de Ansar al-Islam (Ayudantes del Islam), comandante del Movimiento Islámico del Kurdistán. Gran parte de la inteligencia Occidental (énfasis en la CIA) lo relaciona directamente con Al Qaeda; él lo niega ahora –antes lo presumía–, y niega también tener relación con cualquier actividad terrorista, y para quien lo dude, y para efectos legales, tiene a su servicio un despacho de abogados que lo retiene en Europa desde hace años, a pesar de que media docena de países quiere hincarle el diente por la muerte, se acusa, de cientos de personas en Irak, que también ha solicitado su extradición. “No soy terrorista”, dice Krekar, y las organizaciones progresistas noruegas se han unido a su causa.
Graduado en 1982 en Lengua Árabe por el Colegio Sulaimania, Krekar es un hombre instruido, creyente y predicador, viajero inagotable que ha sido visto en Yemen, Pakistán, Afganistán, Irán, Irak y casi todo Europa. Durante años se le buscó erróneamente por la seña particular de que es inválido. No lo es. Se dijo que había perdido una pierna durante sus años de muyahidín (combatiente santo) en Afganistán, y que así recorría a caballo el norte de Irán e Irán. Pero el tiempo ha revelado medias verdades y medias mentiras sobre él.
Se sabe (está consignado en media docena de libros) que dirigió, por lo menos hasta 2002, Ansar al-Islam, la organización que permitió que Abu Musab al Zarqawi, el terrorista más buscado en estos momentos, escapara de Afganistán cuando empezaron los bombardeos que desplomaron el gobierno de los Talibán. Al Zarqawi era un don nadie, en aquellos años; eso hace suponer que muchos como él usaron ese corredor curdo para escapar de manos de sus perseguidores.
Krekar espera hoy en Noruega su extradición a Irak. Los noruegos quieren un compromiso de que no será ejecutado, o simplemente no lo enviarán. El mismo Krekar se defiende bien: ha logrado decenas de amparos. En Oslo espera junto a madre y esposa, y junto a los cuatro hijos que, se calcula, tiene.
Predica su admiración por Sayyid Qutb, uno de los más importantes ideólogos del yihadismo moderno, autor de cabecera de Osama bin Laden y de su segundo, Ayman al Zawahiri. Los nombres de sus cuatro hijos lo confirman:
Sayyid Qudb se llama el mayor, como el protector de los islamistas-salafistas modernos.
Le sigue Ma’alim, Milestone o Piedra Milenaria, como el libro de Qutb que desde 1966 se convirtió en la biblia de los grupos terroristas más radicales, incluyedo Al Qaeda.
Está Zhilal (sombra), cuyo nombre es una cita directa del Corán.
Y Ibnu Taymiyyah, que se llama así en honor uno de los primeros islamistas, medieval, recuperado por los grupos yihadistas contemporáneos y principalmente por los textos de Qutb.
Mulláh Krekar conoció a Osama bin Laden en 1988, según En mis propias palabras, su libro autobiográfico.
Pero no, dice, no es terrorista. En todo caso un accidente, un nombre salido de la nada, un hombre a caballo que creció en el Kurdistán.
4. Un paracaídas, un corazón
Ahmad Fadil Nazzal mandaba a su madre hermosas cartas desde su prisión en Zarqa, Jordania. Cariñosas, las de un temeroso de Dios. Una de ellas, sin palabras, es quizás la más famosa: aparece una pequeña isla en el mar, con su palmera al centro, y en el cielo domina un paracaídas de colores que lleva como pasajero un corazón rojo, no tan pesado. Cae sobre la isla, esperanza en la desolación. El dibujo inspira ternura, y más aún porque los dibujos en crayón de cera se parecen a los que haría un niño de cinco años, a pesar de que Ahmad era un adulto, entonces, y bastante bien vivido: borracheras, mujeres, armas, mariguana, y, se dice, hasta una violación.
Ya había muerto su madre cuando, años después, Ahmad Fadil, libre, renunció a su nombre de cuna para imponerse el que lo haría internacionalmente conocido. Se nombró Abu Musab (padre de Musab) por el niño no nacido; se agregó Al Zarqawi (el que es de Zarqa) en honor a su ciudad. Y decidió, cuando todavía no era padre, llamar Musab a su posible futuro hijo en honor a Musab Ben Umayr, uno de los guerreros de Mahoma que perdió ambos brazos en la Batalla de Yathrib. Musab es considerado el santo patrono de los mártires suicidas, esos que por decenas exponen las tripas al sol, casi a diario, en el Irak de hoy, el Irak de George W. Bush. Musab es la inspiración de esos miles que se suponen dirigidos por Al Zarqawi, y que hacen fila para ser los siguientes en volar en pedazos.
Abu Musab al Zarqawi es el hombre más temido por las potencias occidentales. Por méritos propios pertenece al staff principal de Al Qaeda, con más poder real que el mismo Osama bin Laden o su segundo, el egipcio Ayman al Zawahiri. Dirige, de hecho, el primer ejército de a pie de esta organización terrorista, si consideramos que los Talibán tenían su estructura propia.
Hoy, al dirigente de Al Qaeda en Mesopotamia le siguen gustando las cartas. Él mismo aparece en ellas. No más corazones, no más paracaídas y crayones: ahora son videograbadas y no van dirigidas a su madre, sino a las fuerzas de ocupación de Estados Unidos en Irak. En ellas casi siempre lleva una máscara negra y turbante, y recita el Corán mientras cercena la cabeza de un hombre que implora por su vida. Tajos y tajos y tajos hasta que el suelo se tiñe de negro; hasta que el cuerpo que mutila deja de moverse y de la boca sangrante sale el último gritillo ahogado, que lleva el alma. Tajo tras tajo tras tajo. Musab agita la navaja afilada, recita el Corán, amenaza. Esas son sus cartas ahora. Los muyahidín que lo acompañan en la escena oran también, lanzan gritos, muestran dientes y armas.
El paracaídas no depositó el corazón rojo en el suelo, Ahmad. Se lo habrá tragado una tormenta.
3 MARZO 2006
[...] • HIJOS DE LA TORMENTA (Cuatro relatos bordeando el Kurdistán) “Los británicos inventaron Irak, así que mi abuelo se convirtió en iraquí. Pero esa nueva palabra, Irak, siempre fue un enigma para él, y hasta su último aliento nunca estuvo orgulloso de ser iraquí, como tampoco su hijo, mi padre, Shero Selim Malay. Pero yo, Azad, era todavía un niño”. [...]
[...] • HIJOS DE LA TORMENTA (Cuatro relatos bordeando el Kurdistán) “Los británicos inventaron Irak, así que mi abuelo se convirtió en iraquí. Pero esa nueva palabra, Irak, siempre fue un enigma para él, y hasta su último aliento nunca estuvo orgulloso de ser iraquí, como tampoco su hijo, mi padre, Shero Selim Malay. Pero yo, Azad, era todavía un niño”. [...]
[...] • HIJOS DE LA TORMENTA (Cuatro relatos bordeando el Kurdistán) “Los británicos inventaron Irak, así que mi abuelo se convirtió en iraquí. Pero esa nueva palabra, Irak, siempre fue un enigma para él, y hasta su último aliento nunca estuvo orgulloso de ser iraquí, como tampoco su hijo, mi padre, Shero Selim Malay. Pero yo, Azad, era todavía un niño”. [...]
HOLA ABUELITO , TEQUI9RO MUCHO
PORQUE TEE AS IDO AL CIELO ABUELITO LINDO TE QUIERO MUCHO
[...] El ex ministro talibán de Defensa Mullah Obaidullah Akhund, considerado una figura importante dentro de la insurgencia afgana, ha sido detenido en Pakistán, ha informado un miembro de la Inteligencia paquistaní. Según las fuentes que cita EL PAÍS, Akhund es uno de los cinco supuestos talibán detenidos en la redada de una casa en la ciudad de Quetta, en la provincia de Baluchistan, en el suroeste del país, a principios de esta semana. Se trata del líder talibán más importante detenido desde que la milicia perdió el poder en Afganistán hace cerca de cinco años. Además, está considerado como uno socio clave de otro líder talibán Mullah Omar, en paradero desconocido. El pasado jueves, un importante miembro del Ministerio del Interior paquistaní negó que se hubiera detenido a un miembro importante de los talibán, y ninguna versión oficial ha confirmado dicha detención. Mientras, el jefe de la policía de la provincia de Baluchistan, Tariq Khosa, aseguró no estar al tanto de la detención de Akhund. Sin embargo, el periódico estadounidense THE NEW YORK TIMES, citando a dos miembros anónimos del Gobierno de Pakistán, publica que Akhund fue detenido el pasado lunes, día en que el vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, visitaba el país, reseña EL PAÍS. [...]
[...] Los kurdos se han autoproclamado sucesores de los medos. El pueblo kurdo apareció en 1253 y su mayor figura es Saladino, un kurdo que se enfrentó a los cruzados. En la Edad Media, los kurdos vivieron en relativa libertad bajo el reinado de sus soberanos y príncipes. Con el surgimiento del Imperio Otomano y la creciente rivalidad con el Imperio Persa, el Kurdistán se convirtió en una zona estratégicamente importante. Aunque los otomanos incorporaron al principado kurdo en 1639, los feudos kurdos fueron virtualmente autónomos durante el Imperio Otomano hasta comienzos del siglo XIX. Después de la caída del Imperio Otomano los kurdos se dividieron en los distintos Estados que se crearon entre ellos Turquía, Irán, Iraq, Azerbaiyán y Georgia, estos dos últimos pertenecientes a la URSS. Los kurdos quedaron a merced de las políticas e intereses de los nuevos estados, quedando así marginados de la posibilidad de crear su propio Estado. Actualmente siguen luchando por la independencia del kurdistan y por poder ejercer su derecho a la autodeterminación. La política del país es muy compleja, ya que la larga lucha del pueblo kurdo ha originado la creación diferentes facciones, siendo la más famosa de ellas los halcones del Kurdistán, con base en Turquía. A pesar de que esta facción combatió duramente contra el dictador iraquí Saddam Husein debido a las purgas organizadas por el partido Baaz, ha desaparecido prácticamente del escenario político en Iraq. [...]